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El sonido de los tacones chocando contra el suelo resonaba en aquel lugar, a lo lejos se podía escuchar una animada plática, lo cual ya se había vuelto costumbre, después de lo sucedido en la guerra civil y con los acuerdos de Sokovia, el complejo ahora lucía tan vacío, sin las amenas pláticas por doquier, sin personas entrenando o probando sus armas, sólo eventualmente aparecía el coronel Rodhes, para hacerle compañía a cierto millonario, Visión estaba ahí, la mayor parte del tiempo encerrado en su habitación, el genio millonario jamás admitiría lo tanto que hecha de menos cuando en las mañanas veía a Wanda y Visión preparando el desayuno, a Barton con sus típicas bromas, a Natasha tan indiferente y expresiva a la vez, a Bruce admirando a la agente rusa, a Thor, y a cierto súper soldado.

Sujetó con fuerza la carpeta junto a los papeles que llevaba en mano contra su pecho, pasó un mechón rubio por detrás de su oreja y continuó su camino, oyendo como cada vez esa plática se escuchaba con claridad. Pepper Potts no se sorprendió una vez que ingresó al lugar y vio al chico Peter Parker, hablar con entusiasmo sobre su día o futuros proyectos que tiene en mente con su mentor; Tony Stark. La llegada de la señorita Potts sembró un silencio sepulcral, Peter al verla la saludó con entusiasmo que jamás le faltaría.

—¡Buenos días, señorita Potts! —Sonrió abiertamente, la nombrada le regresó una pequeña sonrisa.

—Siento interrumpir su charla, pero necesito unos momentos con Tony. —Pidió lo más educada que pudo.

Peter se levantó del sillón donde estaba sentado aún sin borrar su sonrisa.

—¡Nos vemos luego, Sr. Stark! —Se despidió comenzando a caminar hacia la salida.

—Hasta luego, niño. Saluda de mi parte a May. —Le respondió el genio, sonriéndole levemente.

—¡Con gusto!

Después de la guerra civil, Peter visitaba casi diariamente a Tony, haciéndole compañía y así distrayéndolo de su dolor, porque aunque no lo admitía, a Tony le dolía más de lo que pensaba todo lo que ocurrió, Peter se volvió una compañía constante y alegre, todos los días que iba llegaba con una nueva historia que contar, siendo Peter Parker o Spider-Man, el tiempo en que Peter no iba, Tony se la pasaba encerrado en su taller, haciendo mejoras a su traje o al de Parker, raras veces Visión iba y le hacía compañía.

Pepper miró seriamente a Tony una vez que se aseguraron que Peter se había ido, el castaño soltó un pesado suspiro y paso una mano por su rostro, masajeándose la sien. Se levantó del cómodo sofá donde estaba y caminó hacia la cocina, con Potts siguiéndole de cerca aún sin soltar la carpeta junto a los papeles. Tony se sirvió una taza de café, le ofreció a Pepper, pero esta se negó, el genio se encogió de hombros y tomó el contenido de su taza, sin despegar la vista de Potts.

—Tony, sé que has faltado a las últimas reuniones con excusas falsas, pero...

—Sí, sí, muy irresponsable de mi parte y bla bla bla —Interrumpió rodando los ojos el castaño—, ¿viniste sólo para regañarme? —Preguntó alzando una ceja.

—No, Tony, debes escucharme, esto es serio. —Respondió la rubia frunciendo levemente el ceño—El lunes habrá una nueva reunión organizada por Nick Fury, debes ir obligatoriamente.

—Dile que estoy enfermo. —Habló el castaño moviendo la mano restándole importancia y encaminándose a su taller.—Si eso fue todo, adiós entonc...

—¡Basta, Tony! —Reprendió Pepper agarrando el brazo del nombrado para impedir que se fuera.—Escucha, sé que te duele lo... ocurrido, pero a esta reunión no puedes faltar, hablo en serio Tony. —El nombrado rodó nuevamente los ojos y se soltó del agarre de la rubia—Es sobre los prófugos.

Juntos. ||Post-Civil War||Stories to obsess over. Discover now