Estaba dando un plácido paseo por el bosque. Entre los altos pinos, me sentía bien, disfrutando de ese silencio que tanto aprecio. Solo se oían el sonido de los pájaros y el de algunas ramas que eran movidas por el aire. La piel se me erizo de golpe, empecé a notar una presencia una especie de energía que me ponía la piel de gallina y de pronto empecé a oír unas voces que me llamaba en un susurro interminable.
-¡ Leoooooooooooooo, Leooooooo! -Repetían una y otra vez.
La cosa se agudizó, de repente unas sombras se me acercaban, eran translúcidas con un perfil grisáceo, me rodeaban, intente escapar pero no me era posible, por lo que empecé a gritar.
- ¡Socorrooooo, Socorrooooo, que alguien me ayude!- pero no parecía que hubiera nadie por allí que me ayudara. Yo gritaba una y otra vez desesperadamente. Las sombras me rodearon y me estiraban cada una de una extremidad, parecía que querían desgarrar mi cuerpo, partirme en mil pedazos, yo me sentía de cada vez más desesperado. ¿Es que nadie me socorreria?
-¡Dejadme en paz!- les gritaba, -¡marcharos! ¿por qué me estirais?. -Pero las sombras seguían estirándome y estirándome a la vez que susurraban mi nombre.
Finalmente me pareció escuchar una voz conocida, si la voz de mi madre, que estaría haciendo ella en este bosque, era la persona que menos me esperaba encontrar aquí. Y decía y repetía mi nombre, no la oía muy nítidamente, hasta que por fin conseguí escuchar lo que decía.
- ¡ Leo, Leo, despierta, que es una pesadilla!
Me costó unos segundos parecía que no quería despertar, al final conseguí abrir los ojos y me encontré con la dulce mirada azul de mi madre.
-¡Leo me tengo que ir, voy a llegar tarde!
- Vale mama, ya me encuentro bien, solo ha sido otra vez esa horrible pesadilla que últimamente sueño de vez en cuando.
Así que mi madre se marchó, desde que había muerto mi padre hace dos años, ella no se podía permitir perder ese trabajo que había encontrado en una agencia de seguros.
Miré el despertador que tengo encima de la mesita, pegué un salto de repente de la cama.
- Jolín, voy a llegar tarde y encima me toca a primera hora ese profesor de sociales tan exigente al cual le encanta poner puntos negativos cada vez que uno llega unos minutos tarde.
Me vestí con rapidez, baje al piso de abajo, me serví el cuenco de cereales con leche que solía tomar de desayuno, apenas había acabado mi desayuno cuando sonó el timbre de la puerta.
Era mi amigo Igor, es decir (Ichi ). Igor era mi mejor amigo de toda la vida, su padre tenía un restaurante japones muy famoso justo en la misma manzana de donde vivía. Como mis padres eran unos adictos al sushi, cuando yo tenía tan solo tres años me llevaban muy a menudo a comer a ese restaurante y como se me pasaba el tiempo interminablemente, un día apareció Igor debajo de mi mesa, y yo le dije "que haces ahí", Igor no me respondió solo me dijo "a que no me pillas", así que aunque estaba seguro que me ganaría un buen castigo, salí corriendo detrás de él y así fue como nos conocimos y con el tiempo como vivíamos muy cerca y casualmente le apuntaron al mismo colegio que a mi, nos hicimos grandes amigos. Como tiene un nombre tan complicado de decir y más para un niño de tres años, le comencé a llamar Igor y lo más gracioso es que una vez en clase como a los demás le pasaba lo mismo, con Igor se quedó, hasta la profe le llamaba así. A él realmente no le importa.
Igor es un chico de pelo lacio moreno, sus ojos son rasgados de color marrón, es muy delgado, algo más bajo que yo, pero es bastante alto, mide un centímetro menos que yo que mido un metro ochenta. Es bastante inteligente y compartimos la afición por la informática y nos encanta jugar juegos de ordenador y ver anime. A Igor se le da muy bien dibujar manga, pero yo he de decir que no comparto su opinión pues soy un negado para eso.
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Leo y la otra dimensión
AdventureLeo, un chico de quince años es considerado el bicho raro del colegio. Su mayor anhelo es salir con África la chica más popular del instituto, de la que esta profundamente enamorado. Un día mientras camina solo por el bosque es perseguido por Cristi...
