Omake: Un favor.

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(N/A: Esta semana estaré actualizando más seguido esta historia, este Omake aclarará unas cositas del próximo libro y pues ya tocaba uno y no tenía muchas ideas)

Minato se encontraba muy atareado, tanto que quizá nadie lo reconocia por su mal humor.

Papeleo, misiones, papelelo, nijas problemáticos y más papeleo.

Estaba que se arrancaba los pelos de los nervios y el estrés. Entre tanto y tanto llego a sus manos una hojita de papel. Con una letra algo dispareja pero legible, claramente femenina, esta la lista de compras. Kushina se molestaría si no llegaba a casa con las compras. Tiempo le hacia falta.

Gracias a la existencía de la casualidades, casualmente Kakashi se paseaba por ahí, frente a su oficina y pareció que el llamarlo fue por reflejo, ni lo pensó.

El muchacho se acerco y escucho atento la petición de su superior.

-Hazme el favor, Kakashi.

-Esta bien.

-¡Muchas Gracias!

El hombre se había quitado un peso de encima.

Hatake se dirigió a el supermercado mas cercano, no era común en él hacer esa clase de favores, o cualquiera en si, pero siendo su día libre y sin sus compañeros o idea de entrenamiento no había nada mejor que hacer.

Cuando terminó y pago todo se fue al apartamento de Minato. Llamó a la puerta y Kushina le abrío la puerta. La mujer estaba feliz, pero esta vez particulamente distinta, había un brillo en su mirada que no podía describir.

Dejo las bolsas y ayudó a acomodar todo, y recordó cuando acomodaba las compras con su tía. Era similar.

Kushina le invitó a merendar y aceptó. Sentados en la mesa el Habanero rojo rompió el silencio. Tenia una sonrisa tonta y se reia de apoquito.

-Tengo un secreto.

-¿Hum?

-Sabes, Minato será padre.-Kakashi le vió con los ojos bien abiertos- Pero es un secreto.

Susurró.

-Y no se si contarle a Ranko.

-Bueno ¿Y por qué a Ranko?

Kushina rió divertida.

-Es mi sobrina.- Hatake le vió interesado, pues algunas cosas encajaban. La pelirroja se quedo pensativa- Y si Ranko y tu se casan todos seríamos familia ¿No?

Eso perturbo al chico y no supo bien de que modo.

-Jeje... ahy... ¿Y yo qué hago dicientote estas cosas?

- Lo mismo me pregunto susurró el peliplata.

-lindo collar, por cierto.

Concluyó Kushina.

Terminarón de comer y la Uzumaki se puso a lavar los trastos tarareando una cansión.

-¿Dime qué harás? ¿Por qué lo ocultas? Eres muy lento sabes.

-No hay mucho que pueda hacer, pero creó que se lo diré.

-No.

-¿perdón?

-No... no creo que sea buena idea- la mujer agachó la cabeza con tristeza- Eso le hará más daño.

Icha Icha Paradise: La odisea de un Romeo.Where stories live. Discover now