Aquel era un día normal. Como otro cualquiera. Un día de lo más corriente. Viernes. Finales de mayo. Sí... Menos mal que era viernes. Estaba empezando el calor; el verano estaba cerca. Eso significaba finales y recuperaciones a la vuelta de la esquina...
Me levanté, deseando morir. Desayuné... lo que fuera, solo en la cocina, volví a mi habitación y cogí la ropa.
Me metí en el baño a hacer lo que se hace en el baño... Pero nada asqueroso porque uno tiene clase. Me puse bajo la ducha, y me lavé el pelo. Vi que quedaba poco champú del mercadona. Pero le pondré agua y así me cundirá hasta la semana que viene. Por algo soy proletario.
Me puse las lentillas y vi mi cara de "bebese", como dice Carla la burguesa. No sé qué significa exactamente, pero supongo que lo dice porque no tengo ni pelusilla en el bigote con 15 años que tengo.
Regresé al cuarto cuando acabé, revisé que no llevara un calcetín de cada color y lo mismo con los zapatos.
"Vale, todo en su sitio"—dije, para mí.
Estaba todo aceptable
Salí de casa y caminé hasta el insti. Fui solo. Iba bien, y sobretodo tenía ganas de ir a Soci. Porque siempre es un buen momento para ver a Cañada. Por los pasillos fui observando a gente conocida como mi amiga Mariam que siempre llega pronto. Era una chica genial, rubia con un pelo flipante y ojos azules. Era inteligente y divertida y demasiado paciente aunque a veces un poco callada. La conocía desde hace mucho tiempo, desde primero y siempre me lo pasaba bien con ella. Tenía muchísima confianza con ella y bastantes gustos en común. Podíamos hablar de cualquier tema. Seguí caminando y advertí unos cabellos pelirrojos. Incofundiblemente era Agustín. Un chaval que iba conmigo a Tico. Siempre me fijaba en él. Y como todos también me sentí sutilmente atraído, pero no es nada raro porque todos se sienten atraídos por Agustín. No obstante, a mi no me gustan los tíos.
Ya en clase, me senté y entré en el acostumbrado trance en el que entro en sus clases. Cuando acabó, me dirigí a la puerta pero Cañada dijo que quería hablar conmigo y siempre es un buen momento para hablar con Cañada. En el momento en que salieron todos, se dirigió hacia mí y me dijo:
—Alex, estas yendo muy bien es Historia. Y me está gustando mucho tu evolución —la forma en que dijo gustando fue extraña, fue un tono que jamás había oído de él y no sabía como interpretarlo—. Pero si quieres profundizar en la asignatura, yo estoy aquí para ti. No me importaría quedarme en algún recreo solo contigo.
Lo dijo lanzandome una mirada que hizo que mi respiración se agitase y que desconociese donde estaba.
Mi cuerpo reaccionó a modo de acto reflejo, despidiéndose apresuradamente y saliendo de allí.
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Abriendome al amor
RomanceUna historia de autodescubrimiento, amistad, amor y algo más 7u7 Alex es un chico de 16 años con una vida normal. Va al instituto y se divierte con sus amigos. Aunque, le ocurre algo totalmente inesperado y es que se enamora de la persona más ilógic...
