—si mamá, estamos bien y lo estaremos, no hay motivo de cual preocuparse, Antonie esta muy bien, ya te lo dije— y esta es mi conversación matutina de todos los días con mi mamá preocupada al otro lado del espejo.
—enserio Astrid, promete que se cuidarán en ese lugar— y otra vez con su cantaleta.
—mamá — se lo repito y se lo volveré a decir— por milésima vez, esto es lo que queremos mi hermano y yo, y creo que tu sabes que aunque no sea legal aquí y ni tenga reconocimiento por las personas, tu sabes que Mariela esta con nosotros y que yo ya estoy bastante grande para hacerme cargo de diferentes tareas— digo sin más y con la seriedad que debo de tener en estos casos— hablando de que ya puedo hacerme cargo de mi, tengo que decirte que se me hace tarde para la escuela, mamá te quiero mucho y lo sabes, pero…— me interrumpe.
–si lo sé, dile a tu hermano que lo amo, aunque aga muchas travesuras por allá— yo sonrio y dejo la llamada.
Guardo el espejo en un lugar seguro donde nadie lo pueda encontrar, (hablando de personas normales), lo escondo bien para que nadie lo encuentre, no se que pasaría si alguien normal lo ve, creo que algo terrible.
Tomó mi mochila con todos mis útiles necesarios para ir a la escuela y bajo para desayunar.
—buenos días, Bennett—saludo a mi hermano y le doy un beso en su cabeza, ya se acostumbro a eso—buenos días Mariela, saludo a nuestra nana— como amo a Mariela enserio, en el sentido de que ella se propuso venir conosotros aquí, si ella no se hubiera armado de valor, mi hermano y yo seguiríamos con nuestros padres en un enorme palacio, sin tantos amigos.
»no quiero decir que aquí este llena de amigos, pero si tengo los necesarios no como en casa«
Desayunamos lo de siempre, un plato de cereal y fruta picada, desde que llegamos aquí no quisimos que Mariela trabajará igual de cansado que en casa, así que nos fuimos por lo simple.
Pasaron como veinte minutos y terminamos de comer, Bennett y yo le dimos las gracias a Mariela, antes de ir a tomar el autobús.
» se me olvidaba, Bennett es el segundo nombre de Antonie, no le gusta que lo llame así, y tampoco sabe nadie que se llama así«
Corrí lo más rápido posible al ver a Verónica mi mejor amiga sentada esperando al autobús y Bennett hace lo mismo al ver al hermano de mi mejor amiga, Jeasón, el mejor amigo de mi hermano, si suena algo raro para algunas personas, pero así es, somos los mejores amigos de los hermanos Sosa.
—¿que tal?— saluda Verónica.
—hola— la saludo también y me siento a su lado a esperar el autobús.
—que onda hermano— oigo decir a Jeasón, en forma de saludo a mi hermano, todavía no se acostumbra a eso y ya llevamos como cuatro años conociendolos, es increíble de Bennett.
—que onda— chocan los puños y se concentran en su plática, están muy concentrados en un juego nuevo, lo admito a mi me encanta también, que mal que en casa no teníamos eso.
—¿Qué pasa Nica?— le preguntó a Verónica, esta un poco preocupada.
—nada— sonríe—solo que se me olvidó hacer la tarea de Química—me da una risa tímida—»es eso y algo más«, me quedo con ese pensamiento, la conozco bastante bien.
Al caso de unos cinco minutos llega el autobús, que nos dejará en la escuela.
Tomo el asiento de atrás, al lado de la ventana, me gusta ese lugar, desde ahí puedo observar todo lo nuevo de aquí, si llevamos cuatro años viviendo aquí, pero no es fácil venir de un lugar súper diferente y pensar que todo es igual, cuando en realidad no lo es.
Llegamos a la escuela y voy directo a mi casillero, saco solo los libros que ocuparé hoy y devuelvo los que no, Bennett se fue con Jeasón a su clase, yo solo espero a Nica.
Me quedo al lado de la puerta, a que Nica aparezca lo más rápido posible, »oh! Miren hablando de la reina de roma«.
—¿Por qué demoraste tanto? — le preguntó dudosa, porque yo no se nada de lo que llamaba se trae a estado varios días así, no lo dudo y me oculta algo, no le reclamo porque yo le oculto algo mucho más grande que lo que ella me ocultaría.
—no, por nada—me responde subiendo los hombros sin darle importancia.
Después de varias clases más, salimos a receso, aquí nos encontramos con los dos chicos, Bennett y Jeasón, no es que no tengan otros amigos, si no que nosotros cuatro somos inseparables, porque aparte de hermanos somos los mejores amigos.
Nos unimos a la larga fila de la cafetería, para comprar nuestro almuerzo, que conociste en unas galletas y un licuado o jugo, de lo que se nos venga a la mente, no tenemos uno definido.
Luego de estar esperando largos minutos en esa fila y a ver comprado lo que ocupamos para saciar nuestra hambre, nos dirigimos hacia la mesa de siempre. Al tomar nuestros asientos noto que Nica no está con nosotros, le resto importancia y empiezo a comer lo que e comprado y platico con estos dos hermosos niños que me acompañan.
Al salir me encuentro con Nica hablando con un chico, yo solo río y me acerco a ellos.
—Rayos Nica, enserio no creí que me dejaras sola el reto del día— le dije riéndome.
—no te deje sola, estabas con los niños— me hice la ofendida.
—Nica, hablo del resto de las clases—me cruzo de brazos divertida.
—con que aquí te encontrabas— escucho una voz no reconocida.
—mira— me dice Nica— el es Eloy— sonrio divertida— mi novio.
»Les dije no me ocultaba nada más grande que lo que yo tengo«
—mucho gusto— le doy mi mano para que la estrechez el nuevo novio de Nica, el la acepta— me llamo Astrid.
—un gusto— sonríe y mira a Nica, ahora que lo veo, hacen una hermosa pareja— oh! Y el es Damián—doy vuelta con mis talones y saludo al que creo que es su amigo, es lo más obvio, ¿no?.
—¿Qué tal? —responde el, yo solo asiento y devuelvo mi mirada a Nica.
—oh! Si lo siento Astrid pero Eloy me a invitado a comer, ¿no importa que te vallas sola con los niños hoy?, pero si no quieres que valla…— la interrumpo.
—anda ve, diviértete— le digo con una sonrisa ella me da un abrazo, casi muero— oye Eloy—el me mira después de enbobarse con mi amiga, yo sonrio— me la cuidas.
—claro que si— el ríe y se van como los buenos niños que son.
Okey creo que iré a buscar a Bennett y a Jeasón. Doy vuelta para ir en busca de ese par e ir a casa.
Cuando los encuentro corro hacia ellos y estamos listos para irnos.
—¿Y Verónica?— pregunta Jeasón.
—Fue hacer una tarea en equipo— miento, el asiente y empezamos a caminar rumbo a casa con Mariela.
Los hermanos Sosa no saben que Mariela es nuestra nana, si no que les dijimos que era nuestra madre, así como también les mentimos sobre nuestros nombres al nada más mostrar el primero y en los apellidos también, diciendo que somos Ricci.
»yo les dije que lo que oculto es más grande que un novio, o cualquier otra cosa«.
YOU ARE READING
Princesa Astrid
FantasyDespués de vivir cuatro años en el mundo real Astrid de 17 y Antonie de 15 años tienen que regresar a su reino, pero esta vez no van solos, si nos sus mejores amigos y Damián quien seria el que cambiaría el mundo de Astrid para siempre y a pesar de...
