Prologo

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Estaba cansada de esperar, Letty se sentó en en la cera de aquella carretera vieja, aunque en primer lugar no podía entender que la había llevado tan lejos. Supongo que fue su dignidad la cual no pudo aguantar más y dio su grito de guerra cuando salió a la carrera para salvarse a sí misma. Supongo que ya no pude más.

Todavía podía recordar como comenzó todo aunque fue  hace demasiado tiempo y para agregar a los males su talento de ser ella olvidadiza. Fue un lunes recuerdo como si hubiese sido ayer, estaba aburrida cansada de esperar a su amiga, impaciente y muy cansada.

Se paró de la silla donde tenía ya un cuarto de hora, la habitación de espera donde se encontraba era muy calurosas supongo que en verano todo los lugares son caluroso pero ese verano superaba por mucho a lo demás. Decididamente salió para refrescarse o talvez simplemente porque quería salir o se iba a volver loca.

Las oficinas eran pequeñas y claustrofóbica, el patio desértico y aburrido, pudo hacer el recorrido de todo el lugar en menos de quince minutos, regrese a la sala de espera, la cuando tenía un agradable olor a café recién hecho que antes no se encontraba allí. Observe al rededor unos cuantos minutos mas y todavía, su amiga Clara aún no se dignaba a aparecer, suspirando cerró los ojos un momento y  al abrirlos lo vio. El era perfecto. Lo admito en primer lugar lo que más me llamo a la atención de el fue su cabello, su espalda ancha, cadera estrecha y trasero respringado, Dios amaba su trasero. Estaba recostado en el pequeño mostrador y parecía estar discutiendo con el recepsionista, estaba inquieto y parecía cansado, pero el era perfecto así lo pensé antes y todavía así lo pienso ahora a pesar de conocer ahora muchos de sus grandes defectos.

-Sientese y espere un momento-  dijo el recepsionista, desperté de la ensoñación donde me encontraba y lo observe nuevamente, el chico del que aún no conocía el nombre ni la cara, parecía  frustrado se volvió y por fin pude ver su rostro, cabello oscuro y espeso, ojos negros enmarcado detrás de lentes de montura oscura, nariz perfilada labios pequeños rosados y frondosos, esos labios que en ese entonces no  sabía pero ellos serán mi perdición.

Se acercó a la silla que estába a mi lado, y sentándose suspiro, no podía parar de mirarlo de reojo trataba de ser discreta creo que no estaba asiendo un buen trabajo porque sonrió, tenía una sonrisa bonita con dientes rectos y blancos, recuerdo que me sonroje mas de lo que alguna vez lo había echó. Se sentó recto mirando hacia donde estaba y con una sonrisa torcida y audaz extendió su mano y me dijo;

- Mucho gusto, mi nombre es Maximiliano.-

Y justo en ese entonces en ese mismo instante comenzó mi caída.

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⏰ Last updated: Jun 14, 2018 ⏰

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