Caperucito Rojo [ChenMin] I

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Minseok era un niño verdaderamente hermoso. Sus ojos perfectamente delineados como con un pincel, siempre llamaba la atención de las personas que vivían en el pueblo. Su cabello claro brillaba incluso bajo las sombras de los árboles manzanos. Más de una vez tentó a otros niños con sus finos y delicados labios, incitándolos a besarlo con una sonrisa.

Vivía con su madre en una pequeña pero acogedora cabaña en un pueblo igualmente pequeño, con unas pocas casas alrededor. Tenían lo necesario para vivir, agua y comida. Al ser pobres no podían darse lujos, a diferencia de algunos de sus vecinos más cercanos.

Minseok no sabía leer, ni escribir.

Para su cumpleaños número diez, su abuelita, quien vivía al otro lado del bosque, le mandó a buscar con una paloma que hizo viajar cargando una nota en su pata derecha:

Nieto hermoso, hoy que cumples diez, te regalaré mi corazón ¿Vendrías a buscarlo?
Abuela

Con el permiso concedido, Minseok se dispuso a ponerse colonias como siempre hacía, aquellas que también su abuela le había regalado.

-Hijo, ten cuidado de andar por el camino corto. -decía su madre mientras le acomodaba un mechón rebelde de cabello tras la oreja -Coge siempre el más largo, que es más seguro.

Después de prometerle a su mamá que iría por el camino largo, salió de casa tarareando una canción.

Quince minutos pasaron, y aunque echó a andar por donde siempre, esta vez le pareció el viaje más largo del mundo. Mirando a su alrededor, vio entonces que caminar solo por ese sendero no era tan divertido como recordaba que era cuando iba con su mamá o con su abuela. No habían flores, a su abuelita le encantaban las flores. Si se adentraba un poquito, sólo un poquito en el bosque, podría conseguir las preferidas de la anciana.

Caminó bosque adentro por algunos minutos, pero no encontró lo que buscaba. Cansado ya de indagar por la yerba alta, piensa que es mejor si regresa al camino para ir a casa de su abuela. Da media vuelta, pero nota entonces que está perdido. Sabiendo que en el bosque hay animales no muy agradables, el niño de ojos rasgados rompe en llanto viéndose indefenso a la naturaleza, a la espera de cualquier peligro que pueda acecharlo.

Cuando ya su narisita se encuentra muy, muy roja, percibe movimiento en unos arbustos cerca de él y calla rápidamente.

Está asustado.

De pronto oye algo crujir y un sollozo en la misma dirección.

Curioso por el sonido, olvida que antes lloraba, seca las lágrimas de sus mejillas y camina hacia allí.

Ve algo, de su tamaño quizás. El llanto proviene de él. Porque es un él. Se asegura de ello cuando los ojos del otro niño se clavan en los suyos, con una mirada fría y oscura, también temerosa. Sin embargo grande fue su sorpresa cuando en un intento por sacar la pierna de la trampa que lo mantenía apresado, el niño de pelo negro mostró sus incisivos puntiagudos al igual que sus orejas de lobo. No era un niño normal como los que Minseok conocía. No obstante a ser consciente del peligro, hay algo que le produce un efecto imán en su corazóncito e impide que corra lejos.

-¡Vete de aquí! -además hablaba.

Su voz sonaba rota y con ello provoca un fuerte palpitar en el pecho ajeno.

-Déjame ayudarte. -el pequeño lobo pareció dudar si dejarlo acercarse o no un rato. Rato que aprovechó el otro para con un rápido movimiento, liberar su pierna del agarre.

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⏰ Last updated: Aug 17, 2019 ⏰

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Caperucito Rojo?Where stories live. Discover now