"Qué tal te va?"- mensaje recibido a las 14:23h, Cris sigue preguntándose si responder o no. Sabía lo que conllevaba aquello, lo sabía,pero en el fondo, quería olvidar todas aquellas noches llorando y muriendo de tristeza por un hombre que no le apreciaba como ella quería.
" Bien, ¿tú?"- mensaje enviado a las 20:45h. Era de suponer que le iba a contestar, como todas aquellas veces que recibía su mensaje.
Tras horas esperando cualquier signo de respuesta en su casa, decidió salir a dar una vuelta y aclararse la mente. Seis meses, medio año había pasado, y sus sentimientos solamente eran capaces de aumentar hacia aquella figura. Le había conocido una noche en la comisaría, cuando iba a denunciar a su padre. Él fue quien llevó su caso y puso la denuncia. Le había ayudado y cuidado de ella durante dos meses protegiéndola, habían charlado por las noches hasta tarde, y ella no se daba cuenta de lo que estaba pasando, hasta que le dejó de ver.
-Elena, por favor, un café largo- le pidió a la camarera sin importar la hora que era, ella siempre bebía café. Durante la espera de dos minutos, pudo detenerse a mirar la decoración del pub-bar una vez y revisarla otra. El local era grande, las paredes pintadas de color pastel, se convertían en arcoiris cada medianoche, cuando la barra de mármol se llenaba de bebidas de todo tipo, desde una botella de agua hasta mezclas de vodka o whisky con refrescos de marcas desconocidas. El suelo era blanco liso, el cual también cambiaba de color gracias a la bola de disco que colgaba del techo. Había pocas mesas en comparación con el tamaño del pub, se podía entender, la gente iba a bailar en su mayoría, y los que se decantaban para tomar algo tranquilo solo acudían de mañanas y tardes, nunca de noche.
Pero esta noche era diferente, Cris estaba triste y necesitaba salir, no quedaba otro lugar abierto salvo aquel local en su zona.
Al terminar su café se sintió mejor, y pensó en su gato Mars, una mini bola de pelo, que estaba en casa solo y sintió pena por él, últimamente tenía tanto que hacer que ni le prestaba atención, así que salió del local.
-Mars,llegué- al acabar la frase el gato negrito con patitas blancas se acercó corriendo hacia su dueña. Mars no era un simple gato, sino que sabía interpretar los sentimientos de Cris, sabía cuándo ella estaba cansada, eufórica, depresiva o alegre, y dependiendo de sus emociones, él sabía cómo hacer para mejorar su ánimo. Así que saltó y se quedó en brazos de su dueña, y dejó que ella le llevase al sofá para recostarse y ver una peli hasta quedarse dormida acariciando su suave pelo. Si el gato tuviese conciencia y entendiese el mundo real, de seguro habría arañado más de una vez a Alex, aquel hombre que no salía de los pensamientos de Cris.
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No te aferres
RomanceLos días pasaban y pasaban lentamente, como si cada hora, cada segundo durase una eternidad. Y es que no cualquiera espera tanto por alguien, ¿lo harías?
