Puedo relatar infinidades de cosas sobre ella;
como si mi mano se conectara con mi corazón y no con mi mente.
Siento que es la mujer que más he amado,
después de mi madre.
Semi-perfecta, esa sería su descripción;
Su cabellera de color castaño, su nariz fina,
Sus ojos negros como la noche y su piel,
De color blanca y suave, tan suave, como la seda.
Pasarían días, semanas, meses, años,
y sé que no me cansaría de contemplar su belleza.
Ella y yo, somos como dos partes,
Que se complementan una con la otra.
Su actitud es como la de una rosa con espinas.
Dulce y tierna conmigo, fría y cortante con los demás.
Por eso y más, es la dueña de mis pensamientos,
Y de la mayoría de mis sueños.
