Se había pesado alrededor de diez veces, nunca estando satisfecha con los dígitos que que aparecían en la báscula. Se tenía que castigar por ello. Un golpe, dos, tres. Cogía una especie de plástico flexible y duro, y se
te latigueaba los brazos, la tripa, las piernas, hasta dejar marcas visibles y hacer brotar la sangre.
No estaba bien mentalmente, ella lo sabía, pero era un monstruo de 80 kilos, gordo y feo. Shau nunca se quiso a si misma, y ese chico del que se enamoró hace dos años agravó aún más su situación, ignorándola, 'coqueteando' con ella para darle falsas esperanzas que nunca llegarían y después decir, es una broma, no te lo tomes en serio, presumiendo de que perdió su virginidad mientras ella escuchaba, insultándola... Se podría hacer una larga lista nombrando todo lo que Shau tuvo que sufrir. Se sentía masoquista por estar aguantando actitudes como esas durante dos años y aún así desearle, condenándose a si misma por no poder dejar de mirarle y pensar en él.
Un día, llegaron los vómitos. Shau era muy curiosa, así que buscó y buscó debido a la desesperación de adelgazar y de que él se fijara en ella páginas en internet sobre cómo iniciarse en el 'mundo de los trastornos alimentarios', un mundo muy cruel, un mundo que solo te llevaba a la muerte o a una cama de hospital. Era consciente del daño que se iba a hacer en el cuerpo y en la mente, pero no le importaba, quería verse como esas esbeltas chicas de su instituto, que podían ponerse vestidos, sudaderas cortas, shorts, y se veían excelentes, guapas, no como ella, que parecería un saco de carne andante...
Hubo un punto en el que Shau se dio cuenta de las consecuencias que darían lugar si no abandonaba esos malos hábitos, los jugos gástricos desgarrarían su garganta y estómago, provocando úlceras, dañándose los dientes y las uñas debido a los ácidos que traía el vómito consigo.
No, no quería eso. Se arrepentía de pensar en suicidarse, de haberse hecho daño, de joder aún más su cordura, todo por un chico, un chico que nunca se fijaría en ella. En realidad, cada momento que pasaba se daba por vencida con él, todo era en vano. Aunque fuese un puto esqueleto nunca se daría cuenta de sus esfuerzos, de todas las lágrimas que había derramado, de todo el daño que se había hecho por él.
Entonces, llegó Moon... Esa chica.
¿Por qué? ¿Por qué? Solo, solo quiero que alguien me ayude... quiero salir de aquí. Todo es oscuro, me da miedo. Siento... que puedo salir de aquí para siempre por esa puerta, puedo ir a un sitio en el que no sienta más dolor pero no se siente del todo correcto. ¿Ya no vería más a papá y a mamá...? ¿Y a Mika y Argia? ¿No podría volver a lanzarles la pelota más en el parque? Joder, no, no ¡no! ¡No quiero eso! ¿Y... y Moon? Moon... ella... no se que debería hacer, esa puerta es tan tentadora, pero nunca pude decirle a Moon lo que siento por ella, que me hizo olvidar a ese trozo de basura al que alguna vez quise. Aún así, verme en el espejo es una tortura constante, y más lo es comer. Decirle a papá y a mamá lo que me pasaba no era una opción... Se decepcionarían mucho. No quiero ser más una carga. Igualmente aunque suene egoísta no quiero dejar todo esto atrás sin hacer nada. ¿Qué...? Espera, se acaba de abrir una grieta en la pared de la habitación. Puedo ver luz... Puedo salir de aquí, ¡puedo salir joder!
YOU ARE READING
cosa turbia horrible sin importancia AA
Fanfictionfoto de 94mlk no leáis esto plox da puto sida
