Una conocida desconocida.

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Hoy es un día como cualquier otro, despierto sin imaginarme un segundo de las maravillas que pasarían, el primer día de preparatoria. Soy de esos chicos que no suele esperar nada de nadie, un chico que no suele imaginar más allá del presente que vive, un chico que simplemente piensa que todas las personas son iguales.

Entré al salón y observé a mis compañeros, los mismos que estuvieron en la secundaria, nada había cambiado, excepto por una cosa...

—Buenos días estudiantes, les doy la bienvenida a un nuevo año escolar, espero que les vaya bien durante este periodo—sonrió la señorita Karla tutora de biología—. Este año se nos ha unido una nueva estudiante, ella es Sussy Jackson—explicó la profesora.

Inmediatamente entró a la clase una chica de cabello oscuro que le pasaba casi por las rodillas, era blanca y de ojos café oscuro, y a pesar de su estatura normal tenía la apariencia de una niña de 12 años.

—Es un placer, espero llevarme muy bien con todos, en especial con el señorito Adam—dijo la chica, cerrando sus ojos y sonrojada, señalándome.

Tenía la voz de una niña pequeña.

La verdad es que no entendí por qué me señaló a mí, ella explicó que me conocía, pero realmente no la recordaba, se me fue ese momento pensando en qué lugar había ''conocido'' a Sussy, no tenía idea, recordaba claramente cada momento de mi niñez, y puedo jurar que todos fueron iguales. Además, había tenido los mismos compañeros desde que era un niño, no solía tener amigos en el vecindario y no tengo primas de mi edad.

Yo solía sentarme al lado de la ventana, en el último puesto, ella se sentó a mi lado. Realmente no entendía nada de lo que estaba ocurriendo en ese momento, tampoco imaginaba las aventuras que me esperaban y no tenía la más mínima idea de quién era Sussy y de donde me conocía. Ella se veía muy feliz, pero era un poco tímida, pasó un buen rato y al sonar la campana del recreo no esperaba que ella se fuera a quedar en el salón de última, al igual que yo; mientras ella recogía sus cosas y yo las mías, me percaté de que se le cayó el lapicero y lo recogí:

—Toma, se te ha caído—dije extendiendo en mi mano un lapicero rosa adornado por un caramelo púrpura.

—Oh, esto... Muchas gracias señorito Adam—agradeció, un poco sonrojada. Tomó su lapicero, lo miró sonriendo como si viera algo muy preciado y sacó una cartuchera rosa con un estampado de dulces y lo guardó.

Sussy parecía ser una persona muy inocente y amigable, a diferencia de mí, yo era un tanto suspicaz, aunque tenía mi grupo de amigos.

—Oye, ¿de dónde me conoces?—le pregunté directamente.

—¿No me recuerda?—se asombró, poniendo un gesto de tristeza—. Bueno, nos conocimos cuando éramos niños, solíamos jugar mucho. Sin embargo, un día no lo volví a ver, pensé que hasta entonces me recordaría, entonces cuando entré lo ví a usted sentado aquí y me emocioné mucho, lo siento—me explicó, realmente no tenía la más mínima idea de lo que ella decía.

—¿Por qué te disculpas?—le pregunté con confianza—. No pongas esa cara, capaz no te recuerde aún, pero luego lo haré.

—¿En serio? ¡Muchas gracias, señorito Adam! Espero que podamos ser amigos, bueno... Si usted quiere, lo siento—se conmovió sonrojada, pero al mismo tiempo confundida.

—Anda, no te disculpes más, no me has hecho nada malo, claro que podemos ser amigos—le consolé.

Por primera vez no dudaba de las palabras de alguien, esta chica parecía totalmente indefensa y por alguna razón, pensé que había pocas personas así. Digamos que, era como un pequeño conejito que necesitaba ser cuidado.

El Viejo Árbol.Where stories live. Discover now