En Blanco

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Un fino rayo de luz se cuela entre los párpados de un joven que yacía en una camilla. Con un brusco gesto intenta levantarse, pero cae abatido por el terrible dolor de sus costillas.
-No, no intentes levantarte, aún es muy pronto para eso, de hecho es un milagro que sigas vivo.
Lentamente el joven recorre con la vista la sala, intentando encontrar el origen de la voz. Parada bajo el farol que hacía las veces de luz en las noche se encontraba una chica de tez blanca, cabellos oscuros recogidos en una cola de caballo y grandes ojos azules. Con paso decidido se acercó a él y lo ayudó a incorporarse en la camilla, delicadamente comenzó a retirarle los vendajes que cubrían el torso del joven mientras intentaba entablar una conversación.
-A propósito, mi nombre es Ruth, ¿podrías decirme el tuyo?
-Por supuesto, mi nombre es ... -un inmenso silencio llenó la sala mientras el joven miraba desconcertado de un lado a otro- ¿dónde estoy, cómo llegué aquí, qué intentan hacerme?
Ante semejante reacción Ruth se aleja unos pasos y deja caer el botiquín de primeros auxilios, haciendo un estruendoso ruido. Rápidamente irrumpe en la habitación un hombre de avanzada edad portando un rifle.
-¡No te muevas, o serás comida para mutantes!- comentó el anciano apuntándole a la cabeza.
-Tranquilos,solo estoy un poco confundido, no puedo recordar nada- explicó el joven intentando que no le volaran los cesos.
El viejo mantuvo su vista sobre el muchacho por unos segundos, hasta que Ruth le hizo señas de que bajara el arma.
-Así que no recuerdas nada, ¿ni tu nombre siquiera?- le dijo el anciano con voz más calmada.
-Absolutamente nada.
La muchacha se inclina hacia el suelo y recoge una linterna que estaba dentro del botiquín, luego se acercó al joven para examinarlo. Separó sus párpados y los iluminó con la linterna aún bajo las protestas del examinado.
-Parece que la amnesia puede deberse a alguno de los muchos golpes que tienes en la cabeza, normalmente no es algo permanente, seguro que a medida que pasen los días tus recuerdos volverán poco a poco.
-Deberías empezar por devolverle sus cosas, Ruth -dijo el viejo- por cierto, disculpa mis modales, me dicen Hunter.
-Cierto, cuando Cross te trajo nos dió esto, dijo que era tuyo.
La chica fue hasta una gaveta y sacó un pequeño bolso cuyo contenido vació sobre la mesa. El joven comenzó a husmear entre sus pertenencias buscando algo que lo identificara, entre sus cosas había un cuchillo ferrumiento, totalmente inservible, una lata de atún vacía, cinco casquillos de bala y una chapilla militar atada a un PDA. En estos últimos fijó su atención, la chapilla estaba borrosa y solo pudo distinguir las siglas NEVER-0. Sosteniendo el PDA en sus manos se llevó un gran disgusto al ver que el aparato pedía una contraseña para acceder al sistema.
-¡Maldita sea, no la recuerdo!
-¿Algo más que no recuerdes?- bromeó Ruth.
-Esta cosa me pide contraseña.
-Menuda mala suerte que tienes, bueno por el norte de aquí vive un hombre que en sus tiempos ... -empezó a decir Hunter pero fue interrumpido por el joven.
- Déjame probar algo.
Rápidamente transcribió las siglas de la chapilla al PDA y para su alegría, estas coincidieron y resultaron ser la tan buscada contraseña. El aparato solo demoró unos segundos en abrirse, pero para su sorpresa, estaba completamente vacía, excepto por una tarea que decía: ''elimina al Trance".
-Ruth, ¿conoces al Trance o algo parecido?
-No, pero en la Zona hay mucha gente que usa apodos para no revelar su identidad. Tal vez no sea al Trance, sino a Trance.
-Mmm, quizás tengas razón, lo bueno es que ahora tengo unas pocas respuestas. Por ahora me llamaré Neviro y al parecer estoy aquí para matar a lo que sea que fuere el Trance- dijo Neviro analizando la nueva información con que contaba.
-Me alegro de tener un nombre para llamarte,Neviro, me gusta, ¿es lo que ponía en la chapilla, no?
-Así es, Ruth, hace un momento mencionaste a un tal Cross, el que me trajo aquí, podrías decirme quién es.
-Cross es una leyenda en la Zona, es todo un aventurero. Ha descubierto muchas anomalías, especies de mutantes, recursos naturales y, lo más importante, nuevas formas seguras para cruzar el Cordón y áreas para nuevos campamentos.-dijo Ruth a carretilla casi quedándose sin aire de la emoción.
-Dicen que es el más sabio de los supervivientes, la verdad es que se le ve muy poco. Solo aparece por los campamentos para vender botines o información, compra víveres y luego desaparece. Si te lo topas fuera del campamento te responde una pregunta.
-Así que es un sujeto bastante peculiar-dijo Neviro- por cierto, tengo un hambre atroz, podrían por favor darme algo de comer.
-Trae algo de la taberna Ruth -ordenó Hunter, de inmediato la chica salió de la habitación rumbo a la cocina.
-¿Dijiste taberna?- exclamó sorprendido Neviro.
-Si, bienvenido a "El Quimera Ebrio" a estado aquí por tres días, sumado a la medicina y la atención médica no te la sumaré porque Ruth aceptó atenderte gratis, en total me debes unos 500 gramos de pólvora.
-Pues ahora mismo no tengo nada pero...¡¿dijiste pólvora?!
-Tampoco recuerdas el cambio en el sistema.
Con cara de fastidio Hunter tomó una caja vacía y se sentó en ella.
-Ponte cómodo, esto va a durar un rato. Pues bien, Neviro, empezaré por el principio. Este lugar se llama la Zona, pero nosotros estamos concretamente en la zona zero, antes esto era una pequeña ciudad en las inmediaciones de Chernóbil. En estos momentos , fuera de estas paredes el país ha cambiado; el oxígeno no es puro y ya no existen demasiados animales dóciles, sinó criaturas despiadadas conocidas como mutantes. La flora y la fauna se han vuelto en nuestra contra. Todo debido a la estupidez de nuestra especie, por no saber aprender de los errores. Hace muchos años estalló una termonuclear en estas mismas tierras, muchos murieron y desaparecieron; la tierra tardó décadas en sanar, pero en cuanto fue habitable construimos otra termonuclear, una más grande y más potente, que también falló. El resultado es este lugar. Ahora comprenderás que lo único que no necesitamos, el dinero, es el que nos trajo tanta desgracia, por eso comerciamos con balas, víveres y pólvora, al menos ellas nos mantienen vivos.
Se quedaron en silencio unos minutos hasta que Ruth irrumpió con un plato de comida.
-Aún hay algo que me resulta raro, incluso si la amnesia se debiera a los golpes, ¿no debería recordar algo?
Con voz molesta Ruth le dijo.
-Si vieras, o tan solo recordaras una mínima parte de las cosas que hay allí afuera no te parecería tan malo no recordar. Puede que ahora te asomes y veas a una pequeña muchedumbre aparentemente feliz, pero la mayoría vienen a lugares como este a embriagarse para olvidar la pérdida de sus familiares y compañeros, no son más que cadáveres sin alma deseando tener amnesia.
Puso el plato junto a Neviro con un movimiento brusco y desapareció por la puerta.
- Te dejaré solo, come y descansa, mañana te espera un día ajetreado porque trabajaras para mi hasta haberme pagado- dijo Hunter recogiendo su rifle y saliendo por la puerta.
Neviro devoró la comida y se acostó nuevamente mirando el techo hasta que el cansancio lo venció y lo sumió al sueño.

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⏰ Last updated: May 31, 2018 ⏰

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