Capítulo I:

4 0 0
                                        

Mi nombre es Alice Donelly Rydell, tengo 18 años de edad recién cumplidos y vivo en un país llamado República Dominicana donde eso significa fiesta, bebidas, novios, sexo, permiso para conducir y mucho más. Pues eso no es lo que quiero para mi futuro, pero si viene en mitad del camino de encuentro con lo que quiero, no me quejo. Tengo la piel pálida, una característica bastante peculiar ya que desde que tengo memoria he pasado todas mis vacaciones en L. A. California, mis ojos son peculiares ya que no son ni azul opaco, ni grises, es una mezcla entre ambos y mi cabello es negro como la noche.

A veces me preguntan que de donde saque esas características y bueno yo que puedo decir pregúntenselo a mis padres sería la respuesta perfecta.

...

De camino a casa de mi tía Lina me encuentro con un gran tapón, ella vive en un Pueblo o municipio llamado Maimón y ahí es donde me dirijo. Mi madre, Caitlyn decidió que era tiempo de aprender a vivir por mi cuenta con un poco de ayuda, por eso me quedaré en casa de mi tía quien es necesario comentar que nunca está en casa, porque viaja mucho por su trabajo como mercadóloga de una empresa que vende perfumes (¿Qué se supone que significa eso siquiera?, en fin), yo terminaré la universidad, la carrera de Psicología, en una Adventista de la zona ya que es la única privada, y a fin de mes viajaré a visitar a mi madre si es que se encuentra en el país.

Mi papá solo vivió aquí un corto periodo, ya que él es originario de EE.UU. lo que provocó que cuando él y mamá se divorciaron volviera a su país, así que paso mis vacaciones con él para que podamos tener tiempo de calidad juntos, pero esa es una historia aparte.

...

Me encontraba un poco distraída leyendo mis chats, ya que tengo una vida más o menos sociable, y cuando levanto la mirada de mi celular, veo un gran letrero que dice Bienvenidos a Maimón lo que me indica que ya llegamos a mi fabuloso destino, estoy tan emocionada (nótese el sarcasmo).

El auto sigue por el único camino y luego de un rato entramos de lleno en el pleno apogeo, pasamos algo que debería llamarse las cuatro calles, porque allá a donde miras hay una calle y por tanto una esquina, en fin seguimos directo a lo que es denominado barrio Bella Vista, aunque mientras más me acerco más me pregunto a que se deberá el nombre, porque podrá tener muchas cosas, pero entre ellas no está una bella vista.

Divisé la casa de mi Tía Lina, la reconocí porque ella me envió una foto, y al llegar la veo en la puerta hablando con una vecina. Su casa es muy hermosa, quizás de las más bonitas que hay por la zona, una vez mi tía me dijo que le gustaba el sitio por la tranquilidad que había la mayor parte del tiempo. La palabra clave sería siempre.

-Hermosa ¿cómo estás?, ven baja de ahí y dale un abrazo a tu tía- me sacó del auto y me dio un achuchón de esos que te dejan con dificultad para respirar.

-Tía querida, que gusto verte, déjame respirar para poder seguirte viendo antes de desmayarme.

-Hay sí, lo siento querida, es que me emocioné de verte, estas tan grande, Sara mira ella es mi sobrina Alice, viene a vivir conmigo, así que ya sabes cualquier cosa- le dijo mi tía a su vecina.

-Hola mi niña me alegro saber eso, vivo en la casa azul del frente, lo que necesites estamos para servirte- me dijo la vecina que hasta ahora me gusta.

-Muchas gracias, no se preocupe tanto, no creo que vaya a necesitar mucho, pero gracias de nuevo, ahora si me permiten, tía quiero saber cuál es mi habitación, vengo muerta y quiero dormir.

-Claro chiquita, ven por aquí- me guio por la gran casa.

Pasamos la espaciosa sala y subimos una escalera bastante bonita, a decir verdad creo que podría acostumbrarme muy fácil a vivir aquí.

Abrió la puerta y me guio dentro de la habitación más rosa que he visto en mi vida, la verdad que me pregunto si lo que quiere es enseñarme la habitación donde vive Barbie, pero ya que. Entro, y me fijo que aparte de lo rosa es muy linda y se ve muy acogedora.

-No sabía qué color escoger, así que busque el color universal y la envié a pintar así por ti- dice mi tía, que ahora parece un poco avergonzada.

-Está hermosa tía, pero un poco muy rosa para mi gusto- le digo con una sonrisa- pero no es un problema, en verdad no.

-No princesa, si no te gusta, buscaré a alguien mañana para que ayude con la remodelación.

-Está bien gracias.

Más allá del amorStories to obsess over. Discover now