Capitulo 1. El joven y el metro.

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30 de Julio de 2018, la historia de este chico no es nada relevante, era como cualquier chico promedio, pero sin embargo en esta historia que él iba a vivir desgraciadamente no iba a ser precisamente como los protagonistas de las películas que miraba en las carteleras del cine. Era amante del terror, de los videojuegos y le encantaba socializar con todo el mundo. Había terminado su trimestre en la universidad y se encontraba en sus respectivas vacaciones, no era de los mejores en su clase, pero solía sacar calificaciones buenas. Recién terminaba de levantarse de su cama y de prepararse para salir con sus amigos, creo que aquí es buen momento para decirle al que sea quien vaya a leer esta historia lo siguiente, Alan a pesar de ser bueno socializando irónicamente no tenía muchos amigos y por ende no frecuentaba a salir de su casa puesto que para ello prefería quedarse jugando en su computador, y por ultimo como cereza de pastel, el chico era muy perceptivo. Podía notar cosas con el rabillo del ojo, ya sean insectos, personas y sus rostros, entre otros minúsculos detalles que para muchos no eran nada importante e incluso imperceptible.

Tomo su mochila roja lo cual fue gracioso ya que a pesar de no llevar nada en ella sentía la necesidad de llevarla siempre consigo, ya que según él nunca se sabe cuándo necesites guardar algo o talvez la usa por simple seguridad. Salió de su casa y se dirigió a la base de metro más cercana, en su lugar de vivienda, no podemos hablar mucho del lugar donde él se encontraba, era como cualquier ciudad pequeña, contaba con teléfono, agua, transporte público y otros servicios básicos para cualquier lugar mínimamente civilizado. Llegando a la estación de metro se encontraban sus amigos, Juana (la cual solían decirle "juanita" porque ella le gustaba mejor así), Juan (todos los demás a excepción de Alan lo llamaba por su nombre, pero nuestro joven le decía "Jony"), al verse se saludaron como solo los amigos lo hacen.

-Por fin llegas- Dijo Juanita al ver a Alan, abrazándolo y dándole un beso en la mejilla. Alan correspondió al abrazo y después de separarse le dio el saludo que frecuentan los adolescentes (chocar las palmas y los puños).

Subieron al metro y le explicaban hacia donde lo iban a llevar. -Es un lugar increíble y está lleno de juegos y eventos divertidos- Le decía Juan recargándose en la pared del metro al lado de Alan que obviamente también estaba recargado.

-Solo vine porque hace tiempo que no nos veíamos- Dijo Alan mirando al horizonte por la ventana, a falta de uno solo podía ver los muros y las siluetas de personas pasando a máxima velocidad.

Todo iba bien, el metro estaba semilleno y todas las personas iban calladas con excepción de ellos que seguían una plática cualquiera con temas de conversación simple sobre la televisión y los tiempos de antes y ahora. Al pasar varias estaciones una voz sale llenando cada cabina de pasajeros, -estimados usuarios, debido a fallas ligeras en la ruta, desviaremos el metro hacia la estación norte- esto puso de mal humor a todos menos a los chicos ya que eso le daba emoción al viaje. El metro se pasó por un túnel demasiado largo que alarmo un poco a Alan ya que según sus conocimientos obtenidos gracias a su padre los túneles o al menos las líneas de metro no tenían un túnel bastante extenso. El tren se frenó llegando a la mitad de la estación, es decir la mitad del metro estaba fuera del túnel y la otra no, por cierto, cabe también mencionar que la estación donde se encontraban era notablemente a simple vista que se encontraba debajo de la tierra. Las puertas se abrieron bruscamente, la mayoría de las personas asustadas y desconcertadas por la situación se movieron a la puerta donde se ubican los pilotos y la golpearon multiples veces. –¡¿Qué clase de broma estúpida es esta?!, ¡Esto no es divertido!, ¡Quiero hablar con ustedes! - Estas fueron algunas de las frases que se alcanzaron a entender por la muchedumbre formada en la puerta. Alan y sus amigos se mantenían nerviosos y emocionados, un lugar inexplorado y misterioso era muy bueno para contarlo en una historia. Se produjo un ruido poderoso que era como los frenos del metro rechinando, esto asusto a todos, colocando sus manos en sus oidos y gritando por el dolor. Alan había hecho lo mismo al igual que Juanita y Juan y tras 20 segundos eternos de ese sonido, se detuvo de golpe y de nuevo la misma voz anunciadora pero ahora con un tono más grave y deformado decía: -estimados pasajeros, sean bienvenidos a Villadapolis el lugar donde la gente encuentra su fin- al finalizar esto en una pantalla que se encontraba fuera del metro, ubicada en la pared al lado de un letrero que decía "Villadapolis" con unos tonos rojos oscuros. Apareció la imagen de dos ojos completamente rojos y vacíos junto con una sonrisa largamente mórbida, según Alan, si eso fuera el rostro de una persona real era sumamente aterrador ver como esa larga sonrisa llegaba incluso a ponerse sobre los ojos, era difícil de explicar el horror y la inseguridad que eso provoco a los pasajeros y a ellos.

Mientras la voz se escuchaba, la cara movía los labios asquerosamente sin dejar de mantener su sonrisa tan penetrante que se clavaba en la mente de todos, como si fuese capaz de ver sus almas. –Manténganse tranquilos, no deberían preocuparse de mantenerse con vida, no traten de escapar ya que todos ya estaban muertos al cruzar ese túnel- Al finalizar eso, se soltó una risa que cada vez iba haciéndose menos entendible de una manera aterradora hasta callándose. Toda la gente nerviosa y gritando se tranquilizó un poco y se juntaron para sentir ese sentimiento de calma y alivio minúsculo. Juanita había también perdido un poco la calma al igual que Alan ya que significaba que muy probablemente era verdad lo que dijo ese ser misterioso, Juan era muy escéptico y decidió esperar a que algo más pasara.

No pasaron más de 4 minutos para qué. Un pasajero que se llenó de ira para combatir su miedo profundo, salió del metro y corrió hacia las únicas escaleras que se encontraban en el pequeño cubículo que parecían guiar hacia arriba, muchas personas al ver esto se dispusieron a seguirlo a la misma velocidad. Las demás personas miraban asustadas advirtiéndoles que volvieran, Alan tuvo que frenar a Juan con ayuda de Juanita ya que le daba curiosidad por saber que estaba pasando.

La gente había terminado de subir por las escaleras y casi al mismo tiempo que los pies de la última persona dejaron de percibirse, se escucharon los gritos y lamentos. Esto provocó que los que seguían dentro del metro buscasen la forma de cerrar las puertas a la fuerza con la esperanza de protegerse por lo que sea que este provocándoles ese terror. –¡Ayúdenme! - gritaba una última mujer que por obras del destino pudo regresar por las escaleras perseguida por una niebla muy densa que obviamente era más rápida que ella. La gente intentaba abrir la puerta para que entrase, pero Jony los empujo diciendo - ¡No, no tiene caso ayudarla, nos matara a todos! - con una fuerza casi sobre humana cerró la puerta de esa cabina y retrocedieron al ver como la mujer pego su cara en la ventanilla y con lágrimas en los ojos trataba de abrir sola la puerta sin ningún resultado. La niebla cubrió el metro en cuestión de segundos, pero esta niebla no entraba a las cabinas solo se mantenía del otro lado de las ventanillas. La mujer como último recurso golpeo la ventanilla con sus manos y cabeza, sangrando su frente y mirando fijamente a todos los pasajeros, de pronto dos manos salieron de su espalda una le puso un dedo en los labios en señal de que se callara y otro le abrazo por la cintura jalándola con fuerza hacia la niebla y dejando solo sus gritos a todo pulmón.

La gente gritaba horrorizada por lo acontecido y la niebla se esfumo, las puertas se abrieron solas y entonces Juan fue el valiente que puso el pie fuera del metro y dio unos cuantos pasos. –Creo que no hay peligro por el momento- Dijo algo nervioso y pendiente de su alrededor. El letrero de Villadapolis se cayó de la pared y las escaleras se empezaron a agrietar cambiando su dirección hacia abajo como si se pudiera llegar mas profundo.

Alan estaba en Shock con Juanita al lado en la misma situación, -Amigos vamos, debemos buscar la forma de salir de aquí, no se dejen influenciar por las películas, incluso por lo que ya vimos y nos dijo esa anunciadora. Es posible que podamos salir con vida si todos trabajamos juntos- Al decir esto muchos lo insultaron y decidieron quedarse en las cabinas, Alan fue el segundo en salir con Juanita atrás de él, -Tal vez tengas razón- Dijo muy asustado, pero a pesar de lo que sentía, tenía la necesidad de hacerlo ya que quedarse solo en el metro no era buena idea. Pocas personas se propusieron a seguirlos por las escaleras, estas parecían oxidadas como si estuvieran hechas de metal, se podía escuchar una brisa y un ambiente frio al final de ellas dando a entender que el viaje más aterrador aun no terminaba de empezar.

VilladapolisWhere stories live. Discover now