Fue casi sin querer.
Sus labios se acercaron a los míos lentamente, parecía que no iba a llegar el momento.
Estábamos nerviosos, era la primera vez que nos teníamos tan cerca el uno del otro. No podíamos contener ese risa nerviosa. Nos gustábamos mucho.
Al principio pensaba que un beso era algo sin más, como un intercambio de información entre dos personas, pero no, con él merecía la pena esperar, que surgiera poco a poco. Y así fue.
Cuando llegó el momento su mano pasó por mi cintura y atrayéndome hacía él me besó. Pasó sus húmedos labios por los míos, era lento, pausado, pero con cierto descaro. Su lengua envolvía la mía, y yo, con ganas de más, le mordía.
De nuevo las risas formaron parte de aquel juego que duró varios minutos más, no nos queríamos separar.
Acabamos con dos besos cortos como forma de cerrar lo que allí había pasado, y claro, en ese preciso instante nos dimos cuenta de que no nos queríamos dejar besar. Por lo menos de momento.
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Casi sin querer
RomanceComo muchas veces en la vida pasan cosas casi sin querer. Este pequeño relato es eso, circunstancias que nunca crees o piensas que pueden pasar pero que cuando llegan no te importaría que algo más sucediera.
