-Marcus, juro que si no te das prisa te partiré la cabeza-la amenaza proveniente de mi hermana no podía ser tomada enserio, vamos ella venía en un elegante vestido verde que hacia lucir a sus pequeños ojos amarillos aún más adorables de lo que ya eran.
-katie-kat tu eres demasiado linda como para hacerle daño a este idiota que tienes por hermano-no puede evitar darle una sonrisa traviesa mientras la observaba fruncir sus labios como una niña pequeña- además, esta ópera no puede ser mejor que uno de mis conciertos, ¿ó acaso me equivoco?
-por supuesto que te equivocas en ambas cosas, claro que te golpeare si me haces llegar tarde, no sabes cuanto me costo conseguir los boletos para ver esta ópera y no te dire lo siguiente porque sé que dañaría a tu gran ego-sus ojos claramente estaban lanzando dagas hacía mi, solo que alguien tan dulce como ella no podía aterrarme.
-katie, tengamos en claro que yo no quería venir a este lugar; tú solo llegaste a mi apartamento, me sacaste de mi cama y me obligaste a ponerme este traje que ni siquiera hace que luzca mi gran atractivo.
-todos tus trajes te quedan bien, así que no noto la diferencia, Marcus.
-claro que hay una diferencia respecto a mis trajes, están los que me quedan bien, los que me quedan muy bien y los que me hacen ver espectacular-le dije mientras enumeraba con mis dedos y dándole un guiño al final solo para dar un mayor dramatismo.
-¡oh! ya cállate princesa y corre que el tiempo apremia-dijo a la vez que tomaba mi mano
Estaba seguro que era una imagen cómica la que estábamos dando mi hermana y yo. Una pequeña mujer de un metro cincuenta arrastrando a un chico de un metro ochenta por la calle y es que simplemente había una gran diferencia entre mi hermana y yo, ella tenía rasgos pequeños y frágiles que junto con su pequeña estatura eran simplemente adorables mientras que yo era todo un gigante a lado de ella, aunque compartíamos el color de cabello y ojos, hacíamos que lucieran diferentes, ella lograba que sus ojos amarillos lucieran tiernos y cautivadores con su cabello castaño liso, en cambio yo estaba seguro que mis ojos lucían seductores y algunas veces duros y mi cabello solo lograba darle más puntos a mi aire de galán. Podrán decir que es muy narcisista de mi parte, pero no pueden culparme muchas revistas no hacían más que apoyarme ante esta idea.
-Marcus, vamos eres pesado como un tronco, así que mueve esas piernas y evitame el martirio de seguir arrastrandote -se escuchaba el esfuerzo en su voz, solo di tres pasos y ya estaba por delante de ella- ¡maldito piernas de jirafa! Espera a este pequeño hobbit que tienes por hermana.
-¡JA! Tu lo has dicho pequeña hobbit, ahora vamos, ya estoy de mejor humor para ir a tu dichosa ópera.
katie era una pequeña fan de la ópera desde que descubrió ese horrible genero musical a los 13 y ahora con sus 23 años cumplidos mi hermana solo había aumentado su amor por esta, los que terminamos pagando los platos rotos eramos el resto de la familia, escuchando esa espantosa música. Hasta que decidimos comprarle un gran par de audífonos para que ella sola disfrutara de dicho genero musical, no me mal interpreten admiraba a esos dichosos cantantes de ópera por llenar el auditorio con su voz y siendo parte del mundo de la música sabía lo mucho que costaba llegar a aquellas notas, pero es como cuando a uno le gustaba el hip hop mas no soportaba el country; simplemente no era el tipo de música con la que me sentía identificado. Debido a eso yo no me sentía realmente cómodo con respecto a esta ópera, solo que no sabía decirle no a la pequeña ternura que tenía por hermana, de hecho, nadie en mi familia lograba negarle algo a katie-kat, ella simplemente lograba su cometido fuera cual fuera y esta no sería la excepción.
A lo lejos se alcanzaba a distinguir las luces del teatro donde se arremolinaba la gente, habíamos dejado mi auto unas calles atrás, porque me negaba a pagar un estacionamiento estúpidamente caro y porque mi hermana había logrado ser invitada a un fiesta después de la función, así que cuando saliéramos no tendríamos que esperar por el valet parking.
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Proclamando Estrellas
RomanceLas estrellas fueron proclamadas por el mundo como algo tan brillante e inalcanzable que merecían ser alabadas por maravillarnos con su existencia, poco a poco el mundo notó que había personas que eran como ellas, inalcanzablemente brillantes, perso...
