Números, era lo único que pronunciaba el profesor. Concentración, solo eso habitaba en aquel salón y solo un par de ojos había en el mirador. No puedo mentir eran inigualables, encantadores, cualquiera se enamoraría de esos bellos ojos cafés que despertaban en mi ilusión.
Inevitable se tornaba no verlo por los corredores, imposible era no mirarle a los ojos y desaparecer, lamentable era el hecho de nómbralo mi amor imposible.
El me gustaba, era evidente, pero eso no le quitaba los tres años que me superaba, aunque he de admitir que cuando coincidían nuestras miradas los años se esfumaban, la conexión aumentaba y a pesar de nuestra timidez era de esperar que en el algún momento seriamos participes de un romance que nadie esperaba ver florecer.
El día que me hablo todo cambio, tenerlo tan cerca de mí se semejaba a sentir el calor del fuego que por primera vez no me hacía sentir mariposas en el estómago, que me hacía ser una de ellas.
Tan espontaneo como respirar, así fue. Solo una semana me basto para saber que eran sus ojos los que quería tener siempre cerca de mi.
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Una semana
RomanceHistoria corta de amor. "No escribo para que me ames, escribo para que te enteres de que te amo." -Anónimo
