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Capítulo 1 Un demonio rezando.

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Seguía corriendo sin descanso. Iba a alcanzarme. Solo un poco más estaba a punto de llegar a la luz. Todo se volvió negro. Las garras me habían atrapado y me habían sumido en la oscuridad. Fue entonces cuando desperté atravesando las sabanas con las garras que se habían formado en mis uñas. Acabé despertando entre los brazos de Laura, que me abrazaba la cabeza para intentar calmarme.

- Axel, despierta. Ya ha pasado todo, estás conmigo.

Agarré su brazo con fuerza. Mi cabeza tardaba en volver a su sitio tras las pesadillas. Combinaba ambos mundos, los sueños y la realidad. Mi respiración tosca y rápida aumentaba la preocupación de Laura.

Me levanté de la cama en cuanto fui consciente, me puse un pantalón y me marché. Antes de salir, cogí el hacha que dejaba en la puerta. Laura me llamaba, pero no quería pararme y quedarme. Me sentía demasiado mal como por quedarme, aunque sabía que a ella le iba a sentir mal que me fuera. Salí pensando mientras pisaba y escuchaba el crujir de la nieve.

Entré en el bosque perdiéndome entre los árboles. Encontré uno que me pareció adecuado, agarré el hacha con ambas manos y golpeé por el lateral. Cada tajo me desahogaba un poco. El vaho de mi aliento me envolvía y en poco tiempo empecé a dar hachazos más rápidos. Empecé a golpear hasta de frente, dando cortes que no eran productivos para talarlo. A mitad, se me olvidó que quería conseguir madera y solo golpeaba sin sentido mientras gritaba.

El mango del hacha se estaba mojando por mi sudor. La nieve que caía sobre mí se derretía y se convertía en vapor. Tanto calor no era solo por el esfuerzo, mi cuerpo ansiaba el fuego. Tardé un par de horas en volver a casa aunque solo para desayunar, coger mis cosas y marcharme al mercado. Apenas intercambié un par de palabras secas y transcendentales con la mujer que me había aguantado tanto tiempo.

*

- Por favor, ¿podéis venir? Axel está muy raro.

- Danos un segundo.

Al instante dos personas encapuchadas aparecieron en el salón. Heros e Idris se quitaron la capucha y saludaron a la banshee. Laura se sorprendió al verles, apenas habían pasado unos meses, casi un año, pero estaban muy cambiados. Heros tenía muchas ojeras, seguramente por intentar adaptarse al horario nocturno de la bruja. Le había vuelto a crecer el pelo, lo llevaba hacia atrás y le llegaba casi a los hombros. Su pelo era de color negro y los ojos marrones. Su piel era ligeramente morena y estaba delgado, fibroso. Empezaba a notarse su esfuerzo físico diario. Sus rasgos afilados, sobre todo ahora que se había afeitado, se combinaban con sus rasgos redondeados, como las mejillas. Creando un rostro que encantaba a Idris.

El Hijo de Caín 2: El EngañoStories to obsess over. Discover now