𝕷𝖆𝖉𝖗𝖔𝖓𝖊𝖘 - 𝕮𝖆𝖕. 1

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Carpet se despertó de un golpe, como el que sale de una pesadilla no muy lejana de la realidad. Veía a su madre, sangrando en el suelo. Levantó su pesado cuerpo encima de aquella cama roñosa, sacudiendo migas de pan que tenía en su camisa. Miró a sus lados para revivir sus sentimientos. No era su cuarto. Su madre tampoco estaba allí. Se levantó secándose las lágrimas con la manga, maldiciendo su desdichado día.
Frotaba con fuerza sus ojos marrones mientras bostezaba y maldecía a su padre. Su pelo descontrolado caía sobre sus cejas mientras él intentaba controlarlo sin ningún éxito.
Somnoliento, se puso de pie y se dispuso a salir de la posada donde estaba viviendo. Salió por la puerta de su habitación sacudiendo la cabeza, intentando olvidar su sueño y lo que pasaba en él.
La vida de Carpet se basaba en robar objetos de valor y luego venderlos, buscando vivir un día más, pero esta vez era distinto. Normalmente robaba comida o joyas de un valor no muy alto, pero ahora tenía pensado algo mucho más alto. Había dormido durante todo el día para despertarse de noche. Cuando salió por la puerta de la posada, contempló durante unos segundos las fiestas nocturnas. Eran las fiestas de Liwei. La gente salía a bailar y a agradecer la llegada de todo a los dioses y la luna. Miró al cielo y pudo contemplar las dos lunas enormes que vigilaban el cielo. Una blanca, la otra azul.

- Saludad todos a Yaldran y a sus Eiris, por un día más de salud y beneficios.

Estos festejos se realizaban por la luna azul, Yaldran, la cual brillaba más que nunca, con un tono azulado más fuerte que nunca. Cuando la luna Yaldran alcanzaba ese poder, creaba cientos de destellos lunares que caían a lo largo del reino y del mundo, creando vida donde llegaba, haciendo florecer las flores mustias y plantando nuevos árboles de vida. Era un momento importante en el reino y podía pasar una vez cada mes más o menos.
Estos destellos son llamados Eiris, y quedan esparcidos por la tierra durante varios días más, tiempo donde los mejores magos las recolectan en frascos y gemas, creando así poderosas combinaciones. Con estos frascos o gemas, pueden curar a las personas, pueden volver a colocar extremidades mutiladas, volver a cerrar heridas enormes, entre otras. Pero también son capaces de replantar zonas enteras de árboles, traer vida en zonas inhóspitas donde nada puede hacerlo.

Tras avistar desde el balcón, Carpet se disponía a entrar dentro del museo, donde se disponía a robar un gran tesoro, una joya perlada de oro de la más calidad creada por los elfos.
Carpet entró por la ventana, sin hacer ruido. Vio a un guardia que rápidamente eliminó con su ballesta, y continuó hacia la joya. El estaba en una segunda planta, pero sabía que la joya estaba en una falsa tercera planta.
Carpet encontró la puerta falsa que nadie conocía, pero que el había estado investigando durante más de una semana.
El plan era fácil; Esa joya creada por los elfos iba de camino a Wolfwell , pero descansaría en una gran caja fuerte escondida, para evitar que se encontrarán con los ladrones de noche.
Como nadie sabía dónde estaba escondida, excepto el capitan, Carpet podía entrar a sus anchas sin hacer ruido. Era una falsa pared que daba a unas escaleras estrechas, una vez arriba solo tubo que eliminar al guardia con un disparo certero, pero cuando apunto al guardia desde la sombra de las escaleras.
El capitán de la Guardia estaba tumbado en su silla, y cuando el ladrón de disponía a disparar, otra persona acabo con la vida del capitán rápidamente cogiéndolo del vuelo y clavándole repetidas veces una daga.
El chico iba vestido con ropajes de cuero deshilachado y manchados.
¡Maldición! - Pensó Carpet, sin hacer ni un solo movimiento, para guardar el sigilo. El chico se agachó en el suelo y abrió una baldosa del suelo, justo donde Carpet había descubierto que estaba la joya. Carpet aguardo en la distancia mientras que el otro ladrón intentaba abrir la caja fuerte.

- jaja bien

Balbuceó el otro ladrón, levantando en sus manos la joya dorada. Era impresionante, brillaba a metros de distancia, y, mientras el chico contemplaba la joya, Carpet decidió actuar. Desde la oscuridad apuntó a la cabeza del chico, y le dijo;

- Suelta esa joya o te atravieso el cráneo.

El rostro del chico cambio por completo. No sabía a ciencia cierta donde estaba Carpet, pero no iba a darle la joya por ningún motivo. Se guardo la joya en la bolsa y empuñó su estoque.

- Sal y lucha como un héroe -

Retó a Carpet.
Carpet dudó, sabía que así tenía la victoria conseguida, y no tenía otra que realizar el disparo. La flecha estaba tensa, apuntó a la cabeza, se preparó, y presionó el gatillo.
La flecha voló con una velocidad increíble, directamente contra el cráneo del chico, pero el ladrón ya sabía dónde se escondía Carpet, y le dio tiempo a reaccionar ante su disparo. Volteó rápidamente la cabeza hacia un lateral, dejando su cuerpo estático. La flecha le rozo la mejilla y se estampó contra la madera de detrás de él.

- jaja

Dijo burlescamente el chico. Entonces apuntó con el filo de su estoque hacia la oscuridad, donde se escondía Carpet. El ladrón comenzó a correr hacia Carpet, y cuando estuvo a la distancia perfecta, dió un golpe con el filo de su estoque. Lo que no llegaba a saber era que Carpet ya no estaba allí, estaba justo detrás, y con movimientos rápidos y concisos, apagó la luz de un golpe, robó en segundos la bolsa donde se escondía la joya y se encaminó a escapar por la ventana. Una vez fuera comenzó a correr por el tejado, pero se dio cuenta de que no estaba solo.
Carpet rápidamente se asomó al borde del tejado, y vio una caída de 3 pisos que lo dejaría incapaz de escapar de los guardias. Carpet buscó rápidamente una salida, saltar a un tejado o un igual, pero solo se encontró con que estaba encerrado encima de un tejado con ese ladrón.
Cuando se volteó, se encontró al chico a un escaso metro de el, en el borde de un tercer piso.

- Si te rindes ahora te dejaré vivo

Balbuceó el chico.
Carpet sabía que no iba a poder levantar su ballesta sin que le atravesara con su estoque, con lo que la orientó un poco y disparó, perforando su espinilla.
El chico clavó una rodilla en el suelo y soltó un grito de dolor. El virote no habia tocado el hueso, pero si había atravesado mucha piel y músculos. Carpet cargó otro virote, y lentamente apuntó a la cabeza al ladrón.
El chico levantó la cabeza, miró a Carpet y acepto su muerte.
El ladrón colocó su dedo encima del gatillo de la ballesta, dispuesto a disparar, pero antes de poder hacerlo, el chico empujó a Carpet con toda la fuerza que tenía, haciéndole caer 3 pisos abajo,dandose un golpe violento contra el suelo. El dolor hizo estremecer a Carpet, pero no podía gritar o desvelaría su posición. Tras un grito ahogado intentó incorporarse y saber dónde estaba.
Estaba en un callejón oscuro, donde no había nadie, solo unos vagabundos llenos de enfermedades.

- ¿Necesitas ayuda?

Le preguntó uno de ellos a la distancia, el cual se había despertado por el golpe. Carpet le miró y le dijo;

- Cállate saco de pulgas

Recogiendo su querida ballesta del suelo. Se apoyó en la pared y comenzó a contar sus cosas, cuando se dio cuenta de que había perdido su bolsa con la joya.

- Ese maldito chico lo a vuelto a
hacer

Maldijo Carpet mirando al cielo oscuro.

YelovecWhere stories live. Discover now