Callado, él observa la lluvia chocar con la punta de su cabeza, escuchar el golpe de las gotas con el creciente pavimento de la ciudad. El alguna vez había estado en Buenos Aires en condición de turista, es ese tiempo, entusiasmado por las descripciones realizadas por sus conocidos, quienes aseguraban comparar Buenos Aires con París, y yo, en esos tiempos de escuela preparatoria, un guitarrista considerado aún un principiante, se llenaba de alegría al caminar las calles que alguna vez tantos ídolos recorrieron. Cabe aclarar que también le inundó la nostalgia al ver sus nombres olvidados por una creciente población que tiene tan poco tiempo para todo que no tiene tiempo para lo importante, sintió furia con todos y cada uno de los habitantes por haber tenido tanto artista que ahora (sobre todo ahora) hace tanta falta, y no tener la mínima atención de recordarlo, y él se encontraba ahí, sintiéndose un estúpido en una tienda de Recoleta, donde antaño tantos de sus maestros habían dejado parte de su alma en un acorde, y verlo convertido en un local de zapatos, y mientras pasaban los días, y su estancia se acortaba se decidí volver a casa, donde la nostalgia no lo atacase, y cuando intentó externar sus preocupaciones a un amigo él no hizo mas que burlarse, ya que le dijo que la nostalgia no existía si no era en tiempos que se han vivido, y así dejó de recordar, y en silencio maldijo el año en que había nacido, y continuó su camino, mientras seguía escuchando el repiqueteo de las gotas caer...
KAMU SEDANG MEMBACA
La nostalgia en tiempos de pesares
AcakAl observar, discreta, desde la barra, se puede observar lejano a un trovador, mismo que cada noche de insomnio compone poesía con un toque de verdad, sueño incumplido y lejano al querer forjar algo parecido a un futuro en un entorno de la música re...
