Me despierto una mañana solo a pensar en qué justo eso es lo que ya no quiero más, toco mi pecho y solo hay un gran vacío negro, un monstruo devorando poco a poco cada parte de mí y de mi poca cordura; me duermo solo pensando en que no puedo, la verdad ya ni siquiera duermo, las pastillas y los somníferos ya no calman mis gritos en silencio, se volvieron inmunes en mi cuerpo, son solamente placebos, que no ayudan en nada a mi mente errada y a mi cuerpo muerto. Y lo peor se acerca a montón, vivir en un país en donde no hay ni una sola droga que consiga apaciguar este terrible dolor, la verdad es así, me he armado de valor, hasta he llegado a tomar depresores del sistema nervioso, drogas musculares, solo para dormir a mi cerebro a la fuerza y poder dejar de pensar solo por unos cuantos minutos. En Venezuela no tienes ni la libertad para poder ir a un psiquiatra y cooperar, ¿Para qué ir? si ni calmantes me pueden recetar, no lo harán porque no existen tratamientos de ese ámbito en el país; no tengo siquiera la oportunidad de poder llorar en paz, porque apenas intento analizar que él ya no está, llaman y dicen: "prepárate, debemos ir a otro funeral"
Sí, tal parece que la vida te golpea todos los días un poco más arriba. Pienso qué todo a mi alrededor termina yéndose a lo profundo del vacío, un vacío enorme al que yo no pertenezco, porque ya me hallo vagando sin sentido en un recóndito pasillo, viendo cómo todo se repite una y otra vez y pierdo a quienes quiero por un país abyecto. Mi vida y mi futuro lleno de melodías con sabor a miel y armonías melifluas, lo perdí y ahora saben a lágrimas llenas de sal, amargas de tanto llorar. Duele el cielo, duele la tierra, duelen todas estas noches en vela, llenas de versos sin estrellas, escuchar su voz en la lejanía de mi corazón y no poder dormir, por saber que al despertar en la mañana esto no llegará a su fin, saber que será igual, saber que dolerá aún más y saber que por más que yo grite él no volverá... no vendrá. Y luego comprender que el cielo lo llevo a su merced, lo más triste son todos esos días en donde solo quiero ir a regalarle algo de vida, flores y colores en un lugar tan sombrío y lleno de más vidas acabadas antes de su destino, que de vidas acabadas porque el tiempo así lo quiso y con esto hago referencia a otro de los lados más oscuros de Venezuela, algo que no tiene lógica, que no es plausible y que es indignante e invisible, las muertes en Venezuela, la mayoría son provocadas por el hampa, él hambre, la miseria... pero no solo es eso, hay más, porque también existe la inhumanidad a la hora de sufrir de una enfermedad, no existen ayudas hospitalarias, todo debe ser por medio de alguna trampa, tienes que estar más de un año rogando para que al menos te puedan observar y lo peor es que luego tienes que mover la tierra, el universo y el cielo para poder conseguir un solo tratamiento; los médicos se gradúan hoy en día solo para matar vidas. Y es así... así es aquí, así a él lo perdí, pero el otro tema que duele aún más es que después de tanto luchar y que llegue el final, hasta debes de lidiar, mover cielo y tierra una vez más para encontrar un lugar donde tu cuerpo pueda al menos dignamente ser velado en paz, aquí ya no existe autopsia y lo más grave es que ni siquiera hay lugar para los cuerpos poder refrigerar, es todo esto y más y les estoy hablando porque fue mi realidad, esto es real, no es como otras una simple y llana historia más. Luego continúa el calvario en el cementerio y todo lo qué hay que pasar; para que tristemente al final cuando quieras irlo a visitar te encuentres con que ni sabes dónde está porque ya ni lápidas hay y te das cuenta que si te quedas por mucho tiempo en el lugar, ni te respetarán al verte llorar, igual te asaltarán; y es que ni a las flores las respetan.
Recuerdo todo esto y lo recuerdo con odio, dolor y frustración, recuerdo que aquellos que tanto dijeron quererlo a él luego nunca más lo vieron y con esto me refiero a que lo abandonaron simplemente en ese cementerio, cada quien continúa con lo suyo y nadie se detiene a abrazar a quien sufre, todos olvidan, nadie perdona, es el egoísmo furtivo del hombre yendo a pasos largos por su camino; mientras yo tras mi pena y mi dolor, solo pensaba en llevarle rosas y darle vida a mi amor, pero no; me termine encontrando con pura tierra roja, sin grama, sin rosas, sin nombre, ¡NADA! Lo primero que hice fue perder la razón, llorar por no saber en dónde estaba él, recorrer todo el lugar buscando alguna señal, pero nada, hasta que alguien me tuvo piedad, me ayudó a buscar y dio con el lugar, yo solo tuve que confiar, ya que solo había un montón de tierra y tal vez hasta por encima le camine y jamás lo note. Y luego a llorar, llorar porque no sabía qué hacer, pero entendía qué así no lo dejaría y aún aquí me encuentro, esperando el mármol que saque de mi cocina para poder grabarle su nombre y apellido como debía desde un principio haber sido; compré gramas verdes para identificarlo y un pequeño jarrón con una flor viva para que supiera cuánto lo amo; tristemente pasaban las semanas y los meses y a diferencia de todos aquellos indiferentes, no solo con él sino conmigo también, que nunca iban ni siquiera por pena a ver, a desearle que estuviera bien, o solo por aprecio a lo que un día fue; tanto hablar para al final jamás estar. Y sé que a él tanto como a mí le duele, pero no importa porque yo sí me quedé y me quedaré hasta envés de los infinitos, sempiterna, a su lado por siempre y para siempre. Haré lo que este en mis manos para que su lugar de descanso sea digno y tranquilo, que llene de paz ese lugar tan sombrío.
Me quede sola y sin destino, a merced del camino, en el momento no conté con nadie y tampoco eso necesito, me acostumbre a la soledad de mis silencios, me quede con mis amigos: "los poemas y versos", me acostumbre a las hipérboles y a las epopeyas del aire en la intrínseca tristeza severa. Mi paradoja continúa, siendo flores en la pradera.
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Letras con más flores que poemas
RandomY comienzan a morir las esperanzas... la verdad, temo por mí, mi mente no parece cooperar y mi mundo se empieza a derrumbar; todo parece que va a explotar, a veces solo siento que soy un gran e inmenso agujero negro, tal parece que todo muere y pade...
