Capitilo Único.

42 3 0
                                        

¿No estamos destinados?...

Así como así, te fuiste dejándome tirada  en el jardín, el mismo que había cuidado por años para ti. Te tomó menos de un par de palabras destruirlo. Y está bien si es lo que querías pero, ¿hacerlo de esta manera?

Irte hace un tiempo para después volver dándome alas que pensabas extinguir luego. Pediste que me quedara contigo, que aprendiera a caminar más que volar. Aprendí a vivir a tu lado y, tontamente, anhelé que algún día fabricaras un par de alas para volar conmigo un momento. Cada día que pasaba me pedías una pluma como muestra de mi amor y, sin pensar en las consecuencias, te regalaba 2 cada vez. Sonreías para mí, ¿Qué más podría importarme?

Hoy dices que no tengo nada más que ofrecerte y fue entonces que me di cuenta de que mis alas ya no crecían, que mi plumaje se negaba a renacer. Te reíste de mí, de mis esfuerzos, de mi amor. ¿Recuerdas cuando volviste? ¿Esas palabras que embalsamaron por completo las heridas que dejaste al marcharte la primera vez? Dijiste que pensaste en mí, que necesitabas que te perdonara; inclusive aquella respuesta fue pronunciada por el bien de tu ego y orgullo. Necesitabas de alguien que admirara cada paso que dabas, necesitabas a alguien que mueriera mientras te
amaba. Ahora lo entiendo. Ya que no me queda mucho... Es un cadáver lo que ves en mí, ¿Cierto?

Has convertido en muerte mi canción, has acabado con mi vuelo, me has atado a una roca para que no pueda viajar por los cielos otra vez, has pintado con soledad mi esperanza... ¿Y ahora dices que no estamos destinados?

Dijiste que necesitabas un lugar para recordarme, para recordar mi amor si iba de viaje. En años no me fui plantando cada flor, cada árbol, cada arbusto es este jardín que acabas de pisotear. Te mueves con desdén entre las orquídeas que en el suelo imploraban tu piedad, de un hachazo has cortado las raíces de aquel ciruelo que, cada día, se esforzaba por sonreír para ti, miras las flores del loto como si fuesen las causantes de tu rencor. Y te quejas, te quejas porque dices que el destino ha sido cruel contigo.

¿Qué no estábamos destinados? Yo creo que sí, solo que tú no supiste verlo. Ese es el centro de todo esto... Yo viví amándote y aferrándome a esta adoración por ti, lo malo es que, al mismo tiempo, tú hacías lo mismo cargando la balanza de tu lado. Yo te adoraba y tú te admirabas.

Gracias por permitirme amarte, soy más sabia ahora. Solo espero que, al menos por una vez en tu vida, dejes de mirarte a ti y recuerdes lo hermoso que algún día fue éste pequeño jardín, este mismo que volverá a florecer en algún momento, este mismo que nunca más pronunciará tu nombre.

**
Hoy he comprendido que, aunque pasaron los años desde entonces; como mi primer amor, nunca te fuiste. Tu recuerdo caminó muchas veces por mi memoria, sin embargo, ya no hay dolor. He escuchado que estás bien. Eso me contenta. Yo he encontrado a una persona que se dio el tiempo de reparar todos los estragos que dejaste antes de irte, y tú tienes a quien amar sin sentir la necesidad imperiosa de destruirlo. Yo no era para ti, aunque me costara gran parte de mí el descubrirlo. Pero gracias a eso, ambos pudimos dar con el destino apropiado.

Hoy te digo hasta pronto. Nos volveremos a encontrar, tal vez, en la otra vida. 

¿No estamos destinados ?Stories to obsess over. Discover now