La luz que atravesó a la oscuridad permaneció unos segundos.
El pavor que carcomió su ser, la posición en la que se hallaba, no entendía qué pasaba, estaba medio dormido. No reaccionó a tiempo.
Sin sus lentes no podía ver de forma clara quién se encontraba delante suyo. Maldita vista borrosa, maldita la hora donde no tomó los lentes.
¿Dónde estaba? Fue la primera interrogante que llegó.
Frío, tenía mucho frío. Los débiles huesos tiritaron, la piel se erizó. El terror aumentó.
Pensó, pensó tantas veces como pudo qué podría estar sucediendo.
La garganta quedó paralizada. Pedir, rogar para que alguien le diera un socorro. Ayuda, era lo que más necesitaba. Las palabras no salieron, un grito ahogado, no fue capaz de decir nada.
Su temor más grande delante de sus ojos, cumpliéndose. No le veía bien, no le identificaba, pero de todos modos recordó haber tenido un sueño semejante a lo que ocurría.
Nadie le salvó.
La brisa gélida volvió a chocar contra su piel.
Sintió unos leves empujones, la sombra desconocida lentamente le envió hacia la perdición. El vacío aproximándose.
Los pies que no percibieron el asfalto, se estremeció.
Paralizado, en su interior lo último que hizo fue pedir perdón. Perdón, sin saber el porqué.
—Te odio tanto. ¡Desgraciado! ¡Has recibido toda la atención que no merecías! —sollozó. Se percató de que era un hombre. Un hombre le llevó al camino de la desgracia—. ¡Bastardo! —finalizó escupiéndole.
Una mano le alcanzó, le hizo dar otro paso hacia atrás. Con todas sus fuerzas posibles intentó ir al lado contrario, avanzar. No lo logró. Su cuerpo no respondió de la manera correcta, se sentía afectado, como si un somnífero se apoderara de él.
No quería irse.
—¿Qué te hice? —musitó.
Las gotas saladas que se deslizaron por los pómulos, el desasosiego que se acumuló en su persona. Se sacudió —torpe— sin parar, agitó cada extremidad.
Una patada en su estómago fue lo que hizo cayera, profundo, la silueta que perdió la estabilidad restante.
Tarde, demasiado tarde. Las sirenas se oyeron alrededor.
—¡Alto ahí, policía! —vociferó, apuntó el arma al culpable.
—Haz lo que desees. Ya no hay nada por lo que deba estar aquí. Nada.
Esposó al hombre, llevándole directo escaleras abajo. Pronto llegaron al auto que a toda prisa iba dirigido a la comisaría.
El oficial fijó su vista en el responsable de lo ocurrido. Entrecerró los ojos, echándole una mirada fulminante. Inexperto, recién había comenzado su trabajo, no tenía idea del caso al que se enfrentaba.
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Light Spirit ─ Toruka
FanfictionLuego de estar meses en coma, Takahiro despertó con el recuerdo de la última noche donde tuvo uso de razón. El suceso que lo llevó a esa cama de hospital quedó marcado en su vida. Buscaba saber qué o quién lo llevó a la inconsciencia. Quería entende...
