Diego.

37 1 0
                                        

Era sábado, estabas esperando que tu madre llegara, pues tendrían una noche de películas de terror juntas, estabas preparando unos bocadillos y snacks para cuando llegara. Tenías tu teléfono contigo, ya que sin él no vivías y éste vibró, avisando que un nuevo mensaje había llegado.

Limpiaste tu mano con un paño y revistaste el celular: un mensaje de Diego, el chico del cual estabas enamorada te había mandado un mensaje. Diste un pequeño brinco de la emoción más un grito agudo. El mensaje contenía un sencillo 《hola》. Sonreíste como boba, que él te hubiese hablado ya era demasiado. Le contestaste de inmediato, y él hizo lo mismo. Estuvieron hablando un poco más, quedando de verse en su casa al día siguiente.

Fuiste a acostarte, después de ver las películas que no prestaste atención, con el propósito de dormir, pero no pudiste pegar un ojo pensando en los posibles escenarios. Sin contar que uno que otro fue subido de tono.

Tu alarma sonó y tú apenas y habías dormido diez minutos. Te levantas te rápido, te bañaste y arreglaste más de lo usual.

Avisaste que saldría y fuiste casi corriendo a su casa.

Tocaste la puerta dos veces, nerviosa. Tardaron un poco en abrir, rendida te planteaste volver a casa, pero en ese momento la puerta se abrió, dejando ver a un Diego recién salido de la ducha, con sólo una toalla alrededor de su cintura. Los colores subieron a tu cara, una acción poco usual en ti, y tus ojos no pudieron evitar desviarse por un momento hacia abajo.

—Pasa —dijo tímido—. No hay nadie en casa.

Te pusiste nerviosa con eso.

Entraste con la mirada gacha, aún acalorada.

—Siéntate, ¿quieres algo?

—Tal vez un poco de ti. —pensaste.

—¿Qué? —escuchaste su suave risa.

Tua mejillas tomaron un tono más fuerte, si eso era siquiera posible.

—¡Na-nada! —trataste de justificarte, pero él había escuchado bien.

—No, ambos sabemos lo que dijiste —se acercó peligrosamente hacia ti—. Y yo también lo quiero.—y esa fue la gota que derramó el vaso.

Comenzó a besarte ferozmente y desesperado, te tomó por sorpresa y no pudiste evitar soltar un jadeo. Te pegó bruscamente en la pared, mientras sus manos bajaban por tu cuerpo y comenzó a quitarte la ropa.

Una vez que estuvieron ambos desnudos, entró en ti de forma inesperada, y logró sacarte un grito.

Pasó una hora, y ahora estaban vestidos, viendo una película, demasiado pegados.

En un momento te abrazó por los hombros y te atrajo hacia él, haciendo que sonrieras como tonta; habló:

—Te quiero, quiero que seas mi novia. —habló bajo, tímido. Sonreíste tiernamente al ver que su lado tímido había vuelto.

—Claro que sí —casi gritaste—. Te quiero.

*Hola Chicos Soy Yahima, Esta Historia Fue Creada Por Fatima, Este Perfil Es Mio Y De Ella Y Esto Es De Fatima*

-Fatima

One-ShotsStories to obsess over. Discover now