El atardecer se posaba sobre la vieja cabaña de la hechicera, los cuervos empezaban a llenar el cielo tenuemente oscurecido, su despedida se acercaba y se hallaba preparada para enfrentarla. El miedo mezclado con la emoción y la angustia, hacían que los preparativos del viaje, por más habituales que estos fueran, se sintieran extrañamente nuevos, como si fuese la primera vez que doblase ropa y la pusiera en aquella bolsa de cuero o que dejara indicaciones para cuidar sus plantas y animales.
Si, parecía impropio de ella y era lo que le resultaba tan extenuante, la poderosa hechicera disfrutaba de las tareas comunes que solicitaban esfuerzo más allá de un simple ademan y unas cuantas palabras mágicas, sonrió despreocupadamente mientras miraba a través de la ventana los lirios amarillos de su jardín.
- ¿qué haces tan despreocupadamente? – Dijo el joven de cabello blanco entrando a la casa con una sonrisa, que se borró inmediatamente al ver las cosas de la bruja revueltas entre maletas - ¿Por qué guardas tus cosas?...
La hechicera lo vio, cambiando su semblante a uno más serio y melancólico, se acercó a él con tal delicadeza, como si tuviese miedo que al realizar cualquier movimiento brusco el joven se rompería o se desmoronaría.
- hoy... Hoy me voy... - expreso la hechicera sin mirar al joven
- ¡¿Qué...?!– dijo él muy exaltado
- ...Mirto... ya habíamos hablado de esto – dijo ella tomándole la mano
- ¡debes estar jugando! – respondió el con los ojos crispados - ¡déjate de eso! ¡No es gracioso!
Mirto apretó fuertemente el brazo de su querida bruja.
- ¡dime que es una mentira! – exclamo casi gritando mientras se aferraba más a su brazo
- me lastimas – dijo ella mirándole a los ojos algo sorprendida
Él noto su mirada y de inmediato la soltó, como si se desconociese a sí mismo retrocediendo hasta la puerta.
- lo... lo lamento – se disculpó bajando la mirada al piso de madera pulida
Lo conocía muy bien, era fuerte, pero frágil, así que ella se acercó con valentía, como quien enfrenta a una bestia a la que se le deba calmar.
- no te disculpes – sonrió ella alzándole la cabeza para mirarlo directamente – ahora me voy, pero te prometo, que jamás, jamás, te voy a olvidar y nunca podre remplazarte, gracias por estar a mi lado todo este tiempo
Le tomo la mejilla con gesto maternal, acariciándolo como siempre solía hacer, como si intentase impregnarle todo su cariño, ya que sería la última vez. Termino de empacar sus cosas y las llevo a la entrada con un poco de esfuerzo, mientras que él la miraba con un semblante triste.
- ... - las hebras de su cabello se movían suavemente con la leve brisa de la noche – te amo....
- también te amo – dijo ella besándole la mejilla - adiós
Mirto solo pudo ver como se marchaba a un destino apartado de él, donde no tendría que protegerla, ni estar pendiente de ella, pero no era eso lo que él quería, deseaba que nada cambiase, con todo su corazón, desde lo más profundo de su alma. Pero ella ya había decidido, se alejaba de su mundo por voluntad propia y la promesa de un gran amor, era lo que más irritaba al pobre.
- ... ¡te amo más de lo que él té podrá amar! – Grito a la distante figura de la bruja – nunca amare a alguien como tu....
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Linaje: druidas
Fantasyhan pasado más de 300 años desde que un antiguo mal fue encerrado en la profundidad de la torre más allá de la vista del hombre , sus antiguos seguidores están a punto de despertarlo, por lo que es necesario reunir al linaje de aquellos guerreros q...
