Prologo

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Aquel día me desperté cansado y saturado no sabía lo que me pasaba. Podría ser un resfriado, aunque... No la parecía mucho.

-Hola Miguel - dijo mi prima Sarah - tienes que ir a trabajar - siguió con una voz cariñosa y agradable.

-Estoy malo¿ no lo ves?-conteste  borde mente

-yo, no. No lo veo - dijo extrañada - no lo pareces - continuo ofendida y triste.

-lo siento Sarah. Yo no quería ofenderte - intento consolar a sí prima.

Se oyeron unos pasos al fondo de la lasa de madera y paja.

-¿que pasa tío Diego? - pregunte extrañado.

-¡Por qué no estás trabajando! - qué exclamó mi tío.

-Estoy enfermo - conteste excusado me.

¡No!¡No lo estas enfermo! - mi tío fue a tocarme -estas bien, o es que no te enteras no estas caliente.

-¡no me entiendes! - Exclamó enfadado - no me siento bien

-Ya sabes que no puedes dejar de trabajar o nos quedaremos sin comida. - Me recordó - Miguel, sabes desde hace ya  tiempo que el rey José IX nos expulsó y ahora su nieto no nos puede ayudar.

- Si, ya lo se. - dije tristemente - mis padres decían que solo fue una confusión ¿eso es verdad? - pregunte con desconcierto.

Si así es pero nadie sabe el que fue la causa - contestó con una cara larga y triste.

runasWhere stories live. Discover now