Me gusta la lluvia.
Aunque Papá diga que no debo salir de casa cuando llueva.
Pero... ¿cómo pretende que me quede encerrada en casa? Esta cayendo agua del cielo. Lo encuentro sencillamente maravilloso, es ver caer la misma vida encima de nosotros.
No solo ver caer; también es notarla, sentirla, correr bajo la lluvia como si formaras parte de ella.
Yo creo que eso es vida.
Como dice la profesora Mafalda, el agua es símbolo de vida y sin ella estaríamos perdidos. Estoy de acuerdo con ella.
Con Mamá puedo salir a correr bajo de la lluvia y ella también viene conmigo. Supongo que también le gusta. Saltamos, brincamos y hasta nos acostamos en el césped del jardín mientras las gotas se unen con nuestras caras. Papá nos mira, nos vigila desde la puerta del jardín. Y ríe. Me gusta la cara de Papá cuando jugamos bajo la lluvia.
O me gustaba.
Ahora nunca veo en sus ojos esa mirada de felicidad mezclada con responsabilidad. Sólo la veo cuando me apetece cambiar el final de ese cuento que siempre leemos juntos antes de ir dormir. Aunque no pone la misma cara. Sus ojos cambian un poco y en esta misma mirada, a veces también llueve y las gotas caen encima de lo que parece ser una sonrisa.
Aún así, me gusta ver la lluvia desde la ventana de mi habitación. El resultado es diferente, no es tan divertido pero esta opción me relaja más. Es como ir a dormir mientras escuchas la lluvia. Ese sonido que crea al caer me acompaña hasta en los sueños y los convierte en un pasaje suave y alegre. A la mañana siguiente siempre hago el esfuerzo para recordar, escribir y guardar mis sueños en la Caja de los sueños.
Creo que escribir lo que has soñado justo después de levantarse es la mejor cosa que se puede hacer para empezar bien el día. Es como la taza de café con leche (que lleva más leche que café) que se toma Papá cada mañana para desayunar.
Hoy llueve. No es una tormenta, las tormentas no me gustan tanto. Por eso me siento mejor.
Normalmente no hablo con desconocidos, ni me presento. Es algo que me enseñaron de pequeña, además he aprendido a desconfiar.
Y estoy confiándome un poco contigo ya que estoy escribiendo cosas que no comparto con nadie. Excepto con Bloofy, sé que él nunca dirá nada. Debería desconfiar de ti ya que en la portada pone que eres para pintar y colorear. En fin, eso no se me da muy bien así que prefiero usarte para escribir, pero debes prometerme que nunca contarás lo que escriba aquí.
Ahora me doy cuenta de que no te he dicho mi nombre ni nada relacionado. Lo siento. Me llamo Petra y tengo diez años. Papá dice que tengo el pelo castaño y Mamá dice que lo tengo pelirrojo; yo creo que mi pelo es de un color rojo oscuro y me gusta creer eso.
La cena ya está preparada y Papá me llama desde el comedor. Voy a cenar y luego a soñar.
No me gusta decir adiós pero por ahora tengo que escribirlo.
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Petra
FantasyA Petra le gusta la lluvia, jugar, relacionarse y escribir. Un tanto extraño para su edad. El ambiente familiar últimamente está cambiado y ella prefiere aventurarse por las cercanías de su casa para hacer grandes descubrimientos. El último que ha h...
