Primer día

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Comenzaba mi último año de instituto. Yo sabía que sería un año difícil, ya que tras acabar 2° de bachillerato tendría que hacer la tan famosa "Selectividad" pero, lo que no esperaba era conocerla a ella.
Ella trastocó mis planes por completo.

Llegó el primer día de clase. Tenía que ir una hora para conocer a mis compañeros y a mis profesores aunque ya sabía que mis compañeros serían los mismos del año pasado. Lo único que cambiaría serían los profesores que este año eran nuevos.
Había quedado a las 8:40 con mis amigos, Cristina y Rodrigo, para ir al instituto.
Cuando sonó la alarma, me levanté y fui a desayunar. Me hice un vaso de leche y me comí dos o tres galletas. La verdad es que no tenía hambre. Estaba nerviosa, ya sabía lo que me esperaba: una presentación como tantas otras que había tenido durante todos estos años, pero aún así, no podía controlar los nervios.
Cuando terminé de desayunar subí a la habitación. Me puse unos pantalones cortos azules y una camiseta de tirantes blanca. Después preparé mi mochila, metí un boli y una hoja por si tenía que anotar algo.
Cuando ya lo tenía todo preparado miré la hora, eran las 8:55.
-Mierda, -pensé- llego tarde y, encima el primer día. Genial.
Cogí mis cosas y salí corriendo de casa y por el camino les escribí un WhatsApp a mis amigos.

-Chicos, se me ha hecho tarde. Acabo de salir de casa.
Rodri: ¿En serio? Qué raro, con lo puntual que eres siempre..
Cris: Lo imaginamos. Nosotros estamos llegando ya. No tardes.
-Qué gracioso Rodri... Ya voy.

Salí de WhatsApp. Guardé mi móvil y comencé a andar lo más rápido que pude. En 5 minutos estaba en la puerta del instituto. Miré un papel donde indicaba a qué clase tenía que ir y busqué la mía: 2°BAT CIENCIAS: Aula 135.
Cuando llegué la puerta estaba cerrada. Toqué antes de entrar y cuando lo hice unos preciosos ojos verdes se toparon con los míos.
-Perdón, se me hizo tarde. ¿Puedo pasar? -pregunté-.
Tras observarme durante unos segundos, me contestó:
-Sí, claro. Pasa y siéntate -me dijo mientras me sonreía-.
-Gracias -dije devolviéndole la sonrisa-.
Entonces entré y me senté en segunda fila. Había mesas de tres y por suerte mis amigos me habían guardado un sitio, así que me senté en medio de ellos. Después, ella comenzó a hablar:
-Bueno, parece que ya estamos todos, así que me presentaré. Me llamo Sandra. Seré vuestra tutora durante este curso y también os daré matemáticas. Espero que nos llevemos bien y pasemos un buen año.

Vaya, así que ella iba a ser nuestra tutora y también nos daría matemáticas, por lo que al parecer, pasaríamos bastante tiempo con ella, ¡qué bien! -pensé-.
Mi asignatura favorita era matemáticas, de hecho, yo quería estudiar matemáticas en la universidad.
De repente, Rodri me dió un codazo que me sacó de mis pensamientos.
-¿Qué te parece la profe nueva, Alba? -me preguntó con una sonrisilla.
Le sonreí a modo de respuesta. Yo ya sabía a qué se refería con esa sonrisa. Me había pillado. Qué rápido se había dado cuenta. La verdad es que me conoce muy bien y sabía que era mi tipo.

Luego, Sandra volvió a hablar.
-Yo ya me he presentado. Ahora os toca a vosotros. Os iré nombrando por orden de lista y cuando diga vuestro nombre os presentaréis y diréis algo sobre vosotros, así os iré conociendo más.

Decidí desconectar. Bueno, más bien puse mis ojos en ella y me evadí de todo lo demás. Ya conocía a mis compañeros del año pasado y hasta que me nombrara a mí todavía pasaría un rato. Aproveché para perderme en esos ojos verdes que ya comenzaban a transmitirme su magia. A decir verdad, la observé con detenimiento. Como había llegado tarde no me había fijado, pero era guapa. Vaya si lo era... Era alta, morena. Tenía el pelo largo y liso y unos ojos verdes preciosos. Llevaba unos pantalones vaqueros largos, una camiseta de manga corta blanca y unas Converse blancas. Me gustaba su estilo.

-La baba, nena -me dijo mi amiga Cristina mientras me tocaba la barbilla-.
-Jajajaja, qué tonta -me reí-.
-Ya sé que estás muy concentrada en hacerle unos rayos X a la profe pero, ahora mismo te va nombrar y como te pille mirándola así... ejem...
-me dijo Cristina-.
-Tienes razón. Dejaré los rayos X para más tarde -le dije riéndome-.

Justo cuando terminé de decirle eso a mi amiga, Sandra cogió la lista y dijo mi nombre:
-Alba Rodríguez.
Levanté la mano y comencé a presentarme.
-Soy Alba, tengo 17 años. Mi cumpleaños es el 9 de Mayo. Me gusta bailar, escuchar música, practicar deporte y me gustaría estudiar matemáticas en la universidad.
Ella se quedó mirándome pensativa unos segundos y luego me sonrió.

-Vaya... Qué interesante. ¿Así que matemáticas, eh? -dijo al fin-.
-Sí -contesté ruborizada-.
Ay, qué nerviosa me pone esta mujer -pensé-.

¿Qué acababa de pasar? ¿Por qué se había quedado tan pensativa después de que yo hablara? ¿Por qué me había mirado de esa forma?
No sabía si me estaba montando ya mis típicas películas de Hollywood pero, decidí dejarlo para consultarlo con mis amigos más tarde.

Las presentaciones llegaron a su fin. Después Sandra nos repartió el horario y finalmente dijo:
-Bueno chicos, ya hemos acabado por hoy. Recordad que mañana comenzamos con el horario normal, podéis iros, que tengáis un buen día.

Comenzaron a salir todos de clase y cuando me disponía a salir por la puerta oí mi nombre.
-Alba, ¿puedes venir un momento? -dijo Sandra-.
Miré a mis amigos y les dije que me esperaran fuera. Luego me acerqué a ella.
-Dime -dije sonriéndole-.
-Nada. Quería disculparme por lo antes. Me he quedado pensando en lo que decías y me ha parecido curioso -dijo-.
-¿Curioso? ¿El qué? -le pregunté-.
-El 9 de mayo también es mi cumpleaños. -dijo sonriendo-.
-¿En serio? ¡Qué casualidad! Es una señal del destino -dije-.
¿En serio Alba? ¿Una señal del destino? -pensé-.

-El destino ha hecho que nuestros cumpleaños sean el mismo día. A lo mejor es una señal, quién sabe -dijo y me guiñó un ojo.

¿Qué quería decirme con eso? ¿Era una indirecta? ¿Me acababa de guiñar un ojo? No entendía nada de lo que estaba pasando.

-Pues vamos a confiar en las señales que nos envía el destino -le dije-.

Ella me miró unos segundos y luego me sonrió. Yo me quedé mirándola también hasta que finalmente dije:

-Bueno Sandra, me voy, que mis amigos me están esperando. Hasta mañana.

-Vale, hasta mañana -dijo-.

Después de eso, salí de clase y me dispuse a contarles a mis amigos lo que había pasado mientras íbamos a casa.

Este va a ser un año interesante
-pensé-.



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