El sol inerte resplandecía sobre el féretro, por lo que el astro no pudo ser la primera arma que el vampiro deseara para su muerte. Su corazón aún transmitía vida, pero el silencio se cernía sobre las palpitaciones, por esta razón, no había ninguna herida de alguna daga en el. Los ojos estaban cerrados, pero las pupilas del alma estaban inquietas, observando, y sus oídos atentos. Podía su espíritu deambular entre los fríos muros del castillo, aunque su cuerpo aparentemente paralizado y muerto se encontrara en el ataúd. Incluso, podía percibir el alma inmortal de aquella intrusa que nunca podría tocar con sus manos. La olía y la sentía muy cerca de él. ¿Qué le impedía al vampiro regresar? Muchos años de lucha incansable, milenios desconcertantes y dolorosos, podría decirse que estaba exhausto del peso de la infinitud. Un día, la muchacha se acercó al ataúd y deslizó su mano sobre el, el tacto le pareció frío sobre la superficie fuerte, pero nunca en todo el tiempo que estuvo refugiada en el hogar del vampiro tuvo la más mínima intención de abrirlo. Y sabía que algo grande y perturbador se encontraba allí, era un delicioso misterio para ella. En cambio, para el se convirtió en imágenes que él veía en su mente, como un sueño. La conocía, por ese medio sobrenatural y ella lo percibía, lo sentía. A veces, su presencia en el castillo parecía tan palpable como el miedo que ella experimentaba en esas ocasiones, tanto que corría lejos del lugar y podía sentir como una fuerza invisible la perseguía, pero muy en el fondo ella quería ser alcanzada. Recuerdo como más de una vez, aquel ser encerrado en su propia mutismo sabía que era observado por algo más y «eso» el no podía descubrirlo, aquello era inefable y admirado a la vez, y sabía con seguridad que «eso» podía traerlo de vuelta, pero él simplemente esperaba a que ellos tres se encontrarán en la esfera de almas eternas.
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Insondable
Vampire¿Quienes de ellos se atrevieron a mirar más allá de un abismo de fragilidad? ¿Quienes de ellos pudieron atravesar la red de muerte y oscuridad sin caer en ella? Ellos, los inmortales, conviven entre batallas de sangre y fe, y tú y yo no podemos más...
