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- Hija mía, ya es momento que te levantes, que debes ir al colegio.

- Cinco minutitos por favor, te lo ruego - dije entre bostezos - necesito descansar, que no he tenido una buena noche.

- ¡O te paras o te tiro agua fría!

- ¡Ya, esta bien! ¡Que ya me levanto!

Y así es como comienza todos los días de semana, asistir al colegio, regresar a casa, hacer mis deberes y a dormir, claro, y comer, que si fuese un deporte ya hubiese sido medalla de oro olímpica.

- ¡A desayunar hija! - gritó mi madre desde el comedor, debía estar lista hace muchísimo y sigo aquí dándole vueltas a todo.

Me alisté lo más rápido que pude y salí al comedor, allí se encontraba mi padrastro quien se disponía para salir a su trabajo como profesor de química, al igual que mi madre, pero ella de profesora de Artes, los dos en colegios diferentes y, afortunadamente, no era en el mío. Debía salir temprano de casa, la ciudad en los últimos años se ha vuelto un caos total para poder llegar al centro, es un milagro no encontrarse un tranque o un accidente de camino. Agradezco a mi padrastro que ha tenido la idea de comprar un automóvil, porque el transporte público va de mal en peor.

Eran las cuatro y cincuenta de la mañana cuando salimos de casa, no había podido dormir nada ya que el profesor de Biología nos había dejado un examen de la unidad 2 y eran como 28 páginas de libro, es que el hijo de.... se empeña en hacernos la vida imposible clase tras clase, en definitiva, me he desvelado.

Las cinco de la mañana con cuarenta y cinco minutos se asomaron al reloj, sin darme cuenta, ya habíamos llegado a mi destino, no me había dado cuenta de nada ya que todo el viaje me la pasé dormida.

- Cariño, que te vaya muy bien - decía mamá.

- Gracias mamá y a ustedes también, hablamos en casa.

Baje del automóvil y me dispuse a entrar al colegio, aún todo permanecía tan oscuro y solitario, como si pareciese que abriera las puertas. Al entrar, busqué de inmediato el lugar donde me reunía con mis compañeras de clase, a quienes ya le había tomado mucho cariño desde hace un par de años. A lo lejos podía ver que se encontraba en aquel sitio Sky, con un abrigo rojo vino, revisando el móvil a ver que chico mayor le había escrito tan temprano para ligársela. La verdad no se por qué sus padres le han puesto Sky, yo le hubiese puesto Cloud, si es blanca y esponjosa como una nube, le caía mejor.

- ¡Mi Amor! - saludaba Sky con alegría y dándome un beso en la mejilla - ¿Cómo estás? Oye, traes mala cara... ¿Has dormido bien?

- ¡Qué va! Si me he quedado toda la noche estudiando el bendito parcial de Biología como no tienes idea, ya sabes, mi memoria no es como la de «Sam» que no sé cómo hace para aprenderse tantas cosas tan rápido.

- Pues hablando del rey de roma y Samuel el que se asoma.

Samuel es mi mejor amigo, era un chico como cualquier otro, me protegía mucho, recuero que en aquella clase tenía aun chico que me gustaba en ese entonces, pero el era tóxico para mí, pero aún seguía por él, pero al final he pudo abrirme los ojos y lo olvidé totalmente. Con el tiempo me di cuenta de que me trataba con más cariño, ya de por si era empalagoso, pero lo estaba siendo más de lo normal. Me di cuenta de inmediato y le propuse que saliéramos un día, para probar, no era que me gustara, pero si me llamaba la atención. Se portó tan atento conmigo en la cita e incluso intentó besarme... bueno no lo intentó... me lo robó la verdad. Me sentí incomoda y debía decírselo, pero no tenía el valor suficiente para romperle el corazón, estaba muy ilusionado, lo veía en el brillo de sus ojos a mirarme. Al final nunca tuve la valentía de decírselo y recurrí a su mejor amiga que se lo dijera todo. Al final me escribió por WhatsApp diciéndome que aún seguíamos siendo amigos, pero se fue distanciando poco a poco, quizás para superar el trago amargo de haberse enamorado solo. Al tiempo, volvió todo a la normalidad y se convirtió en el amigo incondicional que necesitaba, que estuviese para apoyarme y aconsejarme, porque era un buen consejero, creo que en eso nadie le gana (excepto mi mamá), el problema está en que no los aplica para el mismo. Dice el que puede salvar a los demás, pero no salvarse a el mismo.

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⏰ Last updated: Mar 13, 2018 ⏰

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