Era otra noche más recordando lo sencillo y común que era mi aburrida vida.
Levantarme, trabajar, descansar, seguir trabajando, dormir, levantarme, trabajar...
Pese a que sé que soy un hombre afortunado y sé que no debería de quejarme de lo que yo tengo y otros muchos no; en esos momentos no soportaba esa frustración que me empezaba a volverme loco.
Yo no quería estar ahí, yo quería desaparecer de ese mundo en el que no pertenecía.
Ya no sabía que hacer, no aguantaba un minuto más, tenía ganas de gritar. Me daba igual que fueran la una de la mañana, necesitaba desahogarme de algún modo.
Me levanté de la cama y con las luces aún apagadas saqué la cajetilla con dos cigarrillos dentro y me metí una en la boca.
''Malboro'', mi marca favorita.
Mientra fumaba en la ventana, vi como una chica joven estaba en ropa interior llorando en la terraza.
Tenía moratones por las piernas y brazos, pero a pesar de todas sus lesiones parecía un ángel al que acababan de arrebatarle las alas.
Quería dibujarla para recordarla por si no volvía a aparecer debajo de mi ventana hasta dentro de mucho tiempo.
Cuando estaba apunto de coger el lápiz y la libreta que había en la mesa, la chica se levantó del suelo y se sentó en la barandilla.
Pasaron quince minutos aproximadamente hasta que se volvió a levantar y aún semidesnuda se puso a caminar en el fino espacio que había entre el suelo de su apartamento y los diez pisos del edificio.
Parecía que tenía experiencia arriesgando su vida, pues a pesar del elevado porcentaje que tenía de caerse y morir, no lo hizo.
Quería hablar con ella y decirle el por qué de su locura, pero sabía que si la distraía podía morir por mi culpa.
Cuando estaba apunto de irme a dormir me vio con sus ojos azules tan intensos que hasta yo podía verlos, me sonrió con tristeza, dejó lo que estaba haciendo y se metió dentro de su habitación desapareciendo en la noche oscura.
Como si su presencia desaparecida fuera devastadora para el universo: empezó a llover.
CITEȘTI
Y tú llorabas en la ventana...
DragosteComo si su presencia desaparecida fuera devastadora para el universo: empezó a llover.
