Ivy Pryce es una estudiante de secundaria que, cuando un día obtiene superpoderes se ve obligada por sus padres a hacer un servicio por la comunidad trabajando de superheroina, aunque ella lo odie.
Tras más de dos horas de persecución en coche, la policía de Rocket City consiguió acercarse un poco más al coche de los dos ladrones que intentaban escapar por la autopista hacia Industrial City. Habían robado una cantidad importante de monedas de oro que querían usar en beneficio propio. Estos dos hermanos eran Anthony y William Reptile, hermanos que trabajaban en el negocio familiar de... robar monedas de oro.
—¡Madre mía, Willy! Casi lo hemos conseguido, en cuanto lleguemos a Industrial City será fácil despistarles entre las callejuelas. ¡Vamos a ser ricos!
—N-no te desconcentres de la carretera, hermano. ¡Podrían alcanzarnos en cualquier momento!
Las conversaciones de los policías de atrás eran repetir una y otra vez la misma frase: "¡Necesitamos refuerzos!". En un instante, por alguna parte de el desierto que atravesaba la autopista, una nube de polvo se iba acercando a toda velocidad. Alcanzó a los policías como si fuesen caracoles y enseguida se colocó a la par de el coche de los hermanos. Suena en el coche «Mr. Blue Sky».
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La policía quiso agradecer a Arteria por ayudar a atrapar a los ladrones, pero ésta ya se había largado del lugar, deslizándose por el omnipresente páramo que mantiene Industrial City separada de todo. Aunque era en mayor parte desierto, Arteria tuvo la suerte de encontrarse con un árbol, en el que descansar y sentarse a mirar un rato el móvil, "Por fin he terminado el trabajo hoy" pensó. Ya anocheciendo, recibió una llamada de su amiga Sonia Simonson, inmediatamente contestó.
—Hey, Ivy. Hoy vendrás al embarcadero, ¿verdad? Es viernes.
—No sé, se suponía que esta noche iba a estudiar, si no mi madre me matará. Literalmente quizás.
—¡JAJAJAJAJAJAJA! ¿tú estudiando un viernes? ¡¿tú estudiando?!
—Venga, pesada, dime la hora.
Ahora que ya tenía planes, se fue usando sus poderes patinando a toda velocidad a su casa. Ni siquiera un coche la podía alcanzar, por eso no entendía qué era ese sonido que se acercaba cada vez más y más...
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