Prólogo

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Había llegado a un pequeño problema, mientras caminaba tranquilo por un callejón un hombre me golpeo y enseguida un auto arrolló mi cuerpo. Me encontraba tirado en el suelo pidiendo el perdón de los cielos. Cubierto de mi propia sangre y llorando suplicaba una segunda oportunidad, sentía que moría en ese momento pero también sentía que nadie escucharía mis súplicas.
Trate de levantarme y pedir ayuda pero me fue inútil. Grité lo más rápido que pude pero nadie me escuchó.
Grite con mi último aliento y sin esperanza.
-- ¡Si alguien me escucha haya arriba, porfavor sálvame!.

En ese momento una luz iluminó mi rostro,pensé, ¿En verdad ahora estoy muerto?. Mi vista comenzó a nublarse y escuchaba pasos, enseguida una figura humana estaba frente a mi, trate de hablar y moverme pero no pude, sentí que tocaron mi frente y deje de ver y escuchar, al igual que deje de sentir dolor.

Desperté en el lugar donde creí que había muerto, mi cuerpo se encontraba intacto y la sangre que antes la cubría desapareció. Me sentía feliz y confundido ¿Qué había pasado exactamente?. 
Estaba convencido de que no había sido un sueño, le debía la vida a esa figura humana.
Aquella figura había dejado un collar en mis manos y se había marchado, decidí que siempre lo tendría.
Felizmente grité con todas mis fuerzas.

-- ¡Gracias, si llego a encontrarte me aseguraré de pagarlo! .

Corrí a mi casa, donde no encontré una agradable noticia.
Mi casa estaba rodeada de oficiales, los vecinos se encontraban observando lo que había sucedido. Mi corazón comenzó a doler cuando vi a mi madre arrodillada y llorando, pidiendo por mi vida ¿Qué estaba pasando? Corrí y mire a mi madre a los ojos.

- Mamá estoy aquí ¿Porque lloras? .
Mi madre me ignoraba, era como si no pudiera verme, trate de quitar sus lágrimas pero mi corazón dolía aun más, sin pensarlo me alejé y yo trate de llamarla a lo lejos.
-- ¡Mamá, deja de llorar! ¡Estoy aquí! Estoy bien.
Todos me ignoraban, era como si nadie pudiera verme. Trate de tocar a uno de los oficiales pero mi corazón dolió,  como si alguien lo tomará y partiera en dos.
Mi madre se reincorporó y camino al lugar donde estaba, pensé que al fin había logrado verme, sonreí y camine a ella, pensé que me abrazaría pero en verdad solo paso por un lado mio, subió al auto de los oficiales, yo los seguí.

Llevaron a mi madre a un lugar muy extraño, ella paso a una de las habitaciones donde había una camilla blanca, estaban cubriendo algo.  Mi madre se acercaba lentamente y yo la seguía, dos hombres descubrieron lo que había en esa camilla, al verlo mi madre lloro aún más fuerte, al verlo quede aterrado, era mi cuerpo golpeado y  cubierto de sangre.

Me di cuenta de que en verdad estaba muerto, me sentí traicionado por creer que en verdad alguien me había ayudado.

Sin Existencia Where stories live. Discover now