Creí que estaba enamorada de él, porque no era como todos y tenía ese brillo en los ojos.
Llegue a pensar que el tiempo lo resolvería todo, que le olvidaría dentro de poco, que no me importaría más o a lo mejor me importaría demasiado. Siempre había intermedios con él.
Y fue odiando tenerle y a la vez no tener nada.
Aprendí a dejar de odiar los días malos porque estaba presente en cada uno de ellos.
Los principios siempre eran el fin de algo y lo aprendí a la mala pues un día tenía su atención y al día siguiente mi corazón lo reclamaba.
Había muchas cosas dentro de el que te invitaban a quererlo, y otras más que te invitaban a olvidarlo, nunca súper cuál era cuál, pues todo de el me encantaba y la vida me había hecho adicta al conformismo de perderle y no olvidarlo.
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Dandelion.
PoetryPara ti y para otros más. Para los amores platónicos conformes y la amarga vida de Ágatha.
