Fue un día agotador, no podía esperar a descansar en mi casa después del primer día de trabajo, fue algo tan incómodo y forzoso que todavía me pregunto como pude salir bien. Ya no importa. Ahora, solo me relajaré y atenderé a Jacqueline cuando tenga la oportunidad. Sé que estos días fueron duros, como cuando el miedo nos afloja la garganta, lo mejor es no prestarle atención y atender el presente.
Aún por más que esté exhausto, no podía dormir pensando en que dejé algo tan apegado a mí, en el inalcanzable pasado, algo que para mí era especial, que pasó ser algo tan pasajero como lo dictó el destino.
¡Bah!, ya estoy hablando tonterías existenciales, tomaré algo de café y veré que hay de nuevo en el diario.
En el "~Mensajero Central~", había una nueva sección donde explica casos que no tienen explicación, algo que me parecio bastante interesante de leer y dejar de lado mis pensamientos hacia el pasado. Me dispuse a ver cada caso que este entregaba, habían de diversas situaciones: Apariciones, actividad en las casas, sonidos extraños y... ¿Hombres de Azul?, que nombre más curioso, esta fue la que más me llamó la atención en ese instante.
Leí hasta el último detalle acerca de este mito, explicaba como estos seres se quedan observando a sus víctimas dando un ambiente de pánico y desolación, se deduce que los que hayan visto estos seres no vuelven aparecer, sin dejar rastro alguno.
Al terminar, me dio un débil escalofrío, como si estaría en peligro ante esos "Hombres de azul" en cualquier momento. Dejé el diario a un lado y me dispuse a ver que estaba haciendo Jacqueline al segundo piso. Lo más agobiante de estas casas, es que conllevan tres miseros pisos y no sería de mal agrado poner estos ascensores con cortina, para estar de un lado a otro sin estar subiendo esas viejas escaleras.
Llegué a su cuarto, abrí lentamente la puerta y la vi, algo rara. Ella no dejaba de mirar el techo, como si su mirada estuviese clavada a aquellos tablones, con una suave voz, quise hablar con ella para averiguar que pasaba:
- Hola hija, ¿qué haces despierta en horas de dormir? -. Dije, con un mal sabor en el paladar.
Despues de un silencio incómodo, habló:
- Tengo miedo papá...-. Dijo como si fuese el comienzo de un sollozo.
- ¿Por qué? -. Le respondí repentinamente.- No me digas que otra vez ese chico Damián te amenazó en la escuela...
- No, papá, él no fue a clases hoy... solo que... los vi -. Despegó la mirada a los tablones y la dirigió hacia mí.
Yo con un pequeño dolor en la garganta le pregunté- ¿A quienes viste, hija mia?
- Eran... p-personas que no dejaban de m-mirarme, eran de un color oscuro y s-sentia que me seguían.- Con cada palabra que decia, más ganas les daba para caer en lágrimas.
- No te preocupes mi niña, ellos no te harán daño, yo estoy aquí para proteger...
- Ojalá mamá estuviera aquí, ella siempre sabe que hacer.- Me interrumpió con las lágrimas ya bordeando sus mejillas.
- J-Jacqueline.- Trataba que los recuerdos no me afectasen, aún más en esta situación.- Escuchame, ella no nos abandonó...
- ¿En serio?.- Se limpiaba las lágrimas.
- Sí, es más, su hermoso espiritu se resguarda en el regazo de tu corazón, y siempre estará ahí para protegerte, por que yo se que tu madre te ama tanto como yo a ti.
Ella, al recuperarse por su pena, me abrazó fuertemente y me dijo:
- Gracias papá, te quiero mucho.
-Yo tambien te quiero mucho, hija mia.
Le di el último beso de Buenas Noches, y le cerré la puerta con la misma suavidad como cuando entré. Y me fui directo a dormir, preparándome para mi segundo día como guardia de la frontera. Sí, yo también pienso que es un trabajo tosco, pero es mejor que volver a ese... lugar. Trate de no pensar en nada más que alistarme para mañana en la mañana y dormir plácidamente.
Mientras dormía, sentía que algo iba mal, como si me olvidase de algo. Trate de recordar todas mis cosas pero estas ya estaban en mi casa, no podía dormir bien. Hasta que escuché un golpe fuerte, me levanté de un salto y mire con giros rápidos que estaba pasando:
- ¡¿Qué ha sido eso?!.- Me dije con un aire sofocante.- ¿Acaso me están robando? Siento que esos golpes provenien del segundo piso... no... no, ¡No puede ser posible!.
Me vestí rápidamente y tome un arma que tenía guardada, una pistola de lo más robusta, así que me dirigí al segudo piso con una gota en la garganta.
Al llegar me dí cuenta que la puerta de Jacqueline estaba abierta y escuche unos pasos fuertes descendiendo la escalera, fui corriendo hacia el vestibulo y no creí lo que estaba pasando, esos mismos Hombres de Azul oscuro estaban raptando a Jacqueline, no esperé más, les grité a esas personas y fui en su búsqueda. Habían roto el picaporte de la puerta principal, ¡Qué sinvergüenzas!, los seguí por la Calle de los Faroles hasta los viejos callejones del Gran Teatro.
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El Trotamundos: Polvo & Ceniza
Science FictionIndice: > Capitulo I: Algo desconocido > Capitulo II: Un nuevo horizonte > Capitulo III: Los Entes > Capitulo IV: Entre los recuerdos > Capitulo V: Las máquinas se acercan > Capitulo VI: La espada y la pared > Capitulo VII: Fuerza de voluntad > Capi...
