Mi mal hábito
Querer trazarle formas al equilibrio.
Si se lo sabe
Igual que una hoja que deja sin punta a cualquier lápiz que la intente.
Tan amante del final que besa su muerte cerca del mar y luego llama a mi razón, pero no le pide rescate. Porque ya encontró madera que tocar.
-y este habito no evita dejar-
su último rastro en la mirada que exhibo
sin siquiera saber como luce.
¿Debería el equilibrista preguntarse qué sostiene a la cuerda?
O solo alcanzar a la mente
Sin tener que cortarle los pies.
Como a un objeto
atravesarla.
Y también al cuerpo
y la palabra.
Saborear lo que bien saben tus locuras cuando están en casa.
Ser
y sostener.
Tal vez solo el deseo de no caer.
Querer quedarse,
crearse. Y ver como se prolonga el tiempo que dura tu abrazo.
Trabajo arduo de todos los días es poder mantenerlo.
-encima te piden que avances-
Dejar de describir la cuerda
También es parte de él.
