Miré mi reflejo a través del espejo y puse una mueca al ver el resultado. Durante cinco minutos, me había estado pasando la mano por el pelo enredado, intentando que quedara medianamente bien, pero sólo había conseguido despeinarlo más. Ahora, frente al espejo y con una mueca de disgusto, solo podía quejarme mientras Harry, mi hermano, se paseaba por la diminuta habitación. Mascullaba por lo bajo quejas, probablemente sobre nuestros tíos y el consentido de nuestro primo Dudley.
—Déjalo ya, Piper —pidió Harry, dejando de caminar por un momento para mirarme.
Entrecerré los ojos, fulminándolo con la mirada a través del espejo al ver su gesto malhumorado. Levanté mi dedo índice, el acusador, para recordarle que no se metiera conmigo.
—Oye, cada uno tiene sus obsesiones —le recordé.
Lo miré con las cejas alzadas por todas las veces que había estado hablando solo, entre murmullos, aun teniéndome al lado. Había soportado sus réplicas sin rechistar para que pudiera desahogarse, así que era justo que me dejara pelearme con mi pelo todas las veces que quisiera. Harry soltó un suspiró y se pasó la mano por la cara.
—Perdona, estoy un poco nervioso —confesó, frotándose las manos contra los vaqueros— Llevo todo el verano pensando en lo que ocurrió en el cementerio, y ahora pasa lo de hoy...
Solté todo el aire que había contenido durante mi momentáneo enfado y me acerqué hasta él, sentándome en el borde de la cama y poniéndome a su lado. Lo rodeé con mi brazo y froté suavemente su espalda, animándolo a intentar olvidar el tema.
—Lo sé.
Este tampoco había sido un año fácil para ninguno de nosotros.
Todo empezó cuando los mortífagos atacaron el campamento en los mundiales, y a partir de ahí todo fue a peor. Harry salió como participante del Torneo de los Tres Magos, se expuso a pruebas horribles y, en la última de ellas, le acompañé a través de un laberinto que nos trasladó a un tenebroso cementerio donde presenciamos el regreso de Lord Voldemort. Sin lugar a dudas, nada de eso entraba en mis planes como alumna de cuarto curso de Hogwarts.
No era fácil vivir con ese recuerdo en la mente. La gente vivía ajena a la realidad, y los envidiaba, porque el Ministerio estaba poniendo demasiado interés en hacerles partícipes de ese engaño, en tranquilizar a la gente y rivalizarnos a aquellos que defendíamos lo que ocurrió en ese cementerio.
—Tú te llevaste la peor parte —musitó Harry pensativo, todavía mirando al suelo.
Alcé las cejas cuando un fugaz flashback cruzó mi mente. Un cuchillo frío y de hoja brillante se arrastraba por la piel de mi brazo, desde el interior del codo hasta la muñeca mientras me desgarraba la garganta aullando de dolor. La sangre se escurrió con facilidad por mi piel, pero no fue perdida. Cayó sobre un caldero de peltre desde el cual resurgió Voldemort.
Apreté los labios en una fina línea y negué levemente. Quería borrar ese recuerdo de mi mente. Quería dejar de sentir el escozor en la cicatriz del brazo. Quería no volver a tener un sueño sobre su regreso.
—Él te tocó —dije simplemente, cerrando los ojos en un intento por disipar mi memoria— Yo misma sentí tu dolor.
Siempre había dicho que Harry y yo teníamos una conexión de hermanos especial, pero nunca había sentido de manera tan vívida algo que le ocurría a él. Era casi como si estuviéramos conectados esa noche, como si fuéramos uno.
Harry me puso una mano en el hombro y me miró con una leve sonrisa, restándole importancia a todo lo demás. Siempre se comportaba como el hermano mayor, como si tuviera que protegerme porque me consideraba más delicada.
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under my skin » draco malfoy
FanfictionDespués de un catastrófico verano en el lujoso barrio anti-magia de Private Drive, Piper y Harry Potter están deseando que llegue el momento de que terminen las vaciones para poder reunirse con sus mejores amigos, Ron y Hermione, en el colegio Hogwa...
