Capitulo 1

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— ¡Mario, despierta! — gritó mi madre mientras me quitaba las cobijas de encima—¡llegaras tarde a la escuela!

Jalé mi almohada para tapar mi rostro de la molesta luz que entraba por la ventana.

— ¿Como es posible que siga despertándote para ir a la escuela? Ya estas grande, Mario. En un mes ya terminas la prepa y después te iras a la universidad. No estaré aquí todo el tiempo.

Esto les ha de sonar conocido, ¿no?. Son las típicas palabras de una madre preocupada, y no, antes de que me mal interpretes no digo esto en tono de queja, realmente aprecio las palabras de mi madre, de hecho tengo una gran comunicación con ella, bueno, últimamente no, lo de hace dos noches... lo que sucedió esa noche aun no logró asimilarlo, sé que necesito contárselo, pero ha decir verdad preferiría que nadie se enteré, mi situación sentimental y social actual realmente da pena. ¿Y que fue lo qué pasó? Bueno, mejor sacar esta espina de una vez, o mejor dicho, está estaca que siento que atraviesa de una forma extraña desde mi corazón a mi garganta.

— Mamá, yo... no me siento muy bien hoy. — dije incorporándome, llevando después mis manos a mi rostro —.

Mi madre llevo su mano a mi frente checando mi temperatura. — No te siento caliente, — dijo tomándome después de la barbilla para ver mi rostro- tienes buen color.

— No, no me refiero a eso- dije prácticamente susurrando —.

— Ah, entiendo, — mi madre se sentó a lado mío — Siento que esto tiene algo que ver con Rogelio ¿no es así?.

— Si, ¿como lo sabes?, ¿ya te enteraste de lo qué pasó? —dije con un tono de preocupación en la última pregunta abriendo los ojos como platos —.

— Es obvio que tiene que ver con Rogelio. Ustedes habían estado planeando ir al estreno de esa cosa de Star Wars el domingo y al final te quedaste todo el día en casa debajo de las cobijas sin pronunciar palabra- después de decir esto mi madre frunció levemente el ceño y continuó — ¿A que te refieres con que si ya me enteré de lo qué pasó?— agaché la mirada, lo que estaba apunto de contarle a mi mamá no era cualquier cosa —¿Que fue lo qué pasó, Mario? – insistió—.

Ya no había vuelta atrás, una vez que ella me miraba así no le podía ocultar nada, después de todo ella fue quien me dio la vida ¿quien mejor que mi mamá para guiarme en algo como esto?, pero a pesar de todas las locuras que le he contado, esto... esto ya está a otro nivel. Todavía no estoy listo para continuar con esto.

— ¡Rayos! —dije levantándome de la cama y buscando mi ropa rápidamente — ¡Mira la hora! Tengo que irme ya.

Mi madre me observó en silencio como corría de un lado a otro agarrando mis cosas para irme a la escuela. Cuando ya iba saliendo por la puerta de mi habitación me detuvo diciendo:

— Está bien, confió en ti.

Me detuve, voltee a verla y me regresé a plantarle un beso en la frente.

— Regresaré temprano.

Caminé por las mismas calles que siempre para llegar a la escuela, me queda cerca, así que no hay necesidad de tomar el bus. Una vez estando frente la entrada solo podía pensar en una persona... bueno más bien en dos; Camila y Rogelio. Pensar que todo estaba perfecto la semana pasada, pero me tuve que emborrachar esa noche y ponerme a hacer pura pendejada.
Entré.

— Auch — dije al chocar con un chico más alto que yo —.

— Puto —susurró a modo que solo yo pudiera oírlo—.

— ¿Perdón? —dije desconcertado—.

El tipo solo me dio una mirada de desprecio, se volteó y continuó caminando. De igual manera continué mi camino, pero a solo unos pasos de lo sucedido sentí como alguien metió su pie en mi camino y de un momento a otro ya me encontraba en el suelo. Un par de chicos se carcajeaban en frente de mi y las personas a nuestro alrededor me miraban... me miraban con desprecio.

— ¡Yo no lo hice! —grité desesperado por las miradas despectivas que se iban multiplicando—.

—¿Qué está pasando aquí?—preguntó un profesor. Al instante las risas desaparecieron, así como varias personas—.

Me levanté y miré al profesor en silencio. El me regresó la mirada y después se marchó. Si, simplemente continuó caminando, no lo culpo, ¿por qué hacer más por mi?, si yo estuviera en sus zapatos muy seguramente haría lo mismo. Alcé un poco más la mirada, fingiendo que no había pasado nada. De repente me percaté que en la otra punta del pasillo se encontraba Camila.

— ¡Camila! —corrí hacia ella—.

Ella al verme rápidamente se alejó de mí y se refugió en uno de los salones. A mi no me importó, la seguí y entre al salón. Nadie se percató de mi presencia por el gran escándalo que había ahí.

—Camila —dije al encontrarme cerca de ella—yo no lo hice. No sería capaz, a parte hay algo que tengo que confe...

— Te acostaste con mi hermana de 13 años —dijo con una mirada que reflejaba una mezcla de cólera y decepción— Es solo una niña.

Camila me miró fijamente por un momento y después miró sobre mi hombro, volteé para ver lo que ella observaba. Era Rogelio, él avanzó mientras seguía echándole un vistazo a su celular antes de que empezara la clase. Es increíble cómo después de todo lo qué pasó aun siga con su obsesión a esa cosa...
No se percató del hecho de que me encontraba ahí hasta que llego a su lugar y soltó su mochila y el celular, fue entonces cuando volteó a verme. No soporté su mirada y me volteé rápidamente hacia Camila.

— Se que la escena que viste aquel día apunta a que yo lo hice, pero... — no pude continuar, Rogelio jaló de mi hombro por atrás, fuertemente.

— Es mejor que te vayas de aquí —dijo—.

No soporté la forma tan cruel en la me jaló Rogelio, mi mejor amigo, el que siempre estaría a mi lado sin importar que tan grave fuera mi delito. Mis ojos empezaron a arder. Salí de ahí.

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