Conjunto de anécdotas sucedidas a una familia no tan común, ocurridas a lo largo del tiempo. Conforme el paso del tiempo los niños de la casa crecieron y muchas cosas han cambiado mientras que otras... no tanto.
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"En el Oriente, la flor de loto (padma), también conocido como loto sagrado, loto indio o rosa del Nilo, es una planta acuática que florece en el agua.
La flor de loto es un tipo de lirio de agua, cuyas raíces se fundamentan en el barro y el lodo de estanques y lagos. El loto sale a la superficie para florecer con notable belleza, simboliza el nacimiento divino, el crecimiento espiritual y la pureza del corazón y la mente. El simbolismo es especialmente esta capacidad para hacer frente a la oscuridad y florecer, tan hermosa y tan especial para muchos.
En la literatura clásica de muchas culturas asiáticas, la flor de loto simboliza la elegancia, la belleza, la perfección, la pureza y la gracia, y está a menudo asociada con los atributos femeninos ideales.
Por la noche los pétalos de la flor se cierran bajo el agua. Antes del amanecer, se eleva desde las profundidades a la altura de la superficie de nuevo, donde abre sus pétalos.
La flor de loto cerrada o en botón es un símbolo de las posibilidades infinitas del hombre, mientras que la flor de loto abierta representa la creación del Universo.
La flor de loto es un misterio para la ciencia, que no puede explicar la característica que tiene de repeler a los microorganismos y a las partículas de polvo..."
Lea Daemon dejó de leer en aquel momento, apoyó la espalda en el respaldo del sofá y soltó un pequeño suspiro mientras dejaba que su vista se perdiera en algún punto de la sala de su casa.
En muchos sentidos la flor de loto le recordaba a la más pequeña de sus hijos, tal y como la flor su hija había llegado a su vida justo cuando se encontraba más sumida en el lodo que nunca o al menos así se sentía en aquel momento. Desde el instante en el que supo que Lietus venía en camino, se sintió capaz de hacer frente a la oscuridad que la envolvía y poco a poco pudo volver a florecer.
A pesar de que Lietus fue su tercer embarazo, fue único desde el inicio. Esta vez pasaría por todos los cambios que significaba tener un pequeño ser creciendo en su vientre ella sola, aunque sabía perfectamente que no lo estaba pues tenía amigos que más que eso eran una verdadera familia para ella, también estaban sus hijos que ya eran los suficientemente grandes como entender que su madre necesitaría muchos cuidados y atenciones, algo que se encargaron de repetirle hasta el cansancio mientras le cumplían cada antojo o hacían las labores de la casa sin importar cuantas veces les reprochara que "no era una inútil."; sin embargo el padre de su bebé no estaba presente, ¿le dolía? A pesar de que intentara aparentar que no y que todo estaba de maravilla, estaba consiente de que gran parte de ella deseaba que las cosas fueran diferentes.
Entre muchas cosas Lea recordaba con especial cariño el nacimiento de su hija, ocurrió una mañana durante el octavo mes de embarazo, toda la familia estaba ya prevenida a la llegada de la nueva bebé pues en la última ecografía la doctora había informado que la niña ya estaba en posición por lo que era cuestión de tiempo para que decidiera nacer. A pesar de todo el 24 de enero del 2018, ni Lanny con sus planes cuidadosamente elaborados para llegar al hospital por la ruta más rápida, ni Anny con los ejercicios de respiración que según ella ayudarían a calmar los dolores de las contracciones, ni Erick con Dante y Leo haciendo guardia en las noches por si a su hermanita se le ocurría nacer en la madrugada, ni mucho menos Lea esperaban que Lietus quisiera nacer esa mañana.