Capítulo 1: Rebeldía.

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Hace 6 meses...
"Hija! Vení a lavar los platos" Esa vieja de mierda siempre me andaba rompiendo las bolas.
"Hacelo vos vieja mugrienta, estoy con el celu" Ay recuerdo esos momentos en los que andaba buscando con quién hablar todo el rato, estaba tan al pedo, nunca hubiera pensado que esta vida iba a pegar tremendo cambio.

Actualidad...
"¡Cielo Rojo, toque de queda, solo saldrán una hora al día, recuerden el protocolo!" Gritaban los megáfonos ocultos por todas partes del refugio.

Eso era lo peor, tener q estar 23 horas al día entre 4 paredes de porquería, y con el sistema de ahorro de recursos me puedo bañar solo a la hora qur abren las salas de bailes. Esos hijos de puta saben calcular bien todo. Cuando nací nunca hubiera pensado que todo sería así, todo esto parecía... Fantasía, no un futuro cercano...

El mundo esta compuesto por un ciclo de cuatro procesos, estrechamente relacionados a los 4 elementos, agua, aire, fuego y tierra, nosotros los humanos solemos vivir más el proceso terrestre, y tuvimos que adaptarnos a eso, criaturas inimaginables salen a sus hábitats cuando llegamos a un mundo nuevo, pero bueno, hay muy pocas cosas q hacer al respecto. Con cielos distintos al terrestre, como el cielo de fuego que tenemos ahora, no tenemos permitido abandonar los límites de la ciudad, pero el siguiente mundo es el nuestro, así que debo hacerlo.

Se preguntarán ¿Qué debo hacer? Pues, ya verán.

Me levanté de mi cama, respiré profundo, aire caliente, típico de la época, me gustaba como se sentía el aire seco y cálido, cuando se humedece a medida que lo dejamos entrar en nuestro interior, es simplemente extraordinario. El primer paso de la mañana, obviamente con el pié derecho, saben lo que dicen con levantarse con el otro pié, sentir la cerámica del suelo fresca alivió todo tipo de calor que sentía mi cuerpo, aunque disfrutaba del calor, no se podía negar q eso era un alivio. Me dirigí a la cocina, dónde encuentro, igual a como suelo hacer, mi desayuno. Agarré la silla, con su textura súper áspera, y la corrí, haciéndo un chillido, demasiado fuerte para mis oídos recién despiertos. Eran dos huevos fritos, y tres tiras largas de tocino «Obviamente en forma de carita feliz», típico desayuno americano, un recuerdo de lo que era nuestro mundo. Lo devoré rapidísimo, estaría demasiada emocionada y motivada, sentía como la energía fluía por mi, como un río que fluye por su cauce. Es entonces cuando aparece mamá, se estaba durmiendo una siesta, no hay mucho que hacer teniendo una hora para salir.
"Voy a salir ahora" Le avisé. Entonces giré en dirección a la puerta, tomé el pestillo, pero no llegué a girarlo que vino mi madre a frenarme.
"No iras a ningun lado, sabes que es peligroso en este clima más de una hora y tenemos cena con los vecinos". Al terminar de hablar quiso dirigirme para el lado contrario, pero le agarré con fuerza el brazo, lo saqué de encima mío, la clavé la mirada mas amenazante posible, directo a los ojos, viendo así su preocupación.
"Si creés que vos o cualquier otra persona dirige mi vida, estás equivocada, me voy a ir, seguramente nos veremos algún día, no olvides que te quiero" Abro la puerta, salgo de mi casa, me concentro, muevo mi mano para que la puerta se cierre sola, y mientras lo hace se escuchan las últimas palabras que escucharé con este clima de mamá "¿Algún día? ¿A qué se refiere?" ¡Pum! El golpe de la puerta se escucha a mis espaldas.

Mi Mamá se cree que sabe sobrevivir más que yo, pero ni ella, ni cualquier otro adulto vieron la magia que venía con este nuevo mundo, incluso los adolescentes más aburridos no la vieron, esa gente que vivían atrapados por esa sociedad, televisión y demás, yo solía desarrollar mi imaginación, la cantidad incontable de libros de fantasía que leí, eso le falta a la gente de ahora, pero bueno, todo eso desapareció con el cambio, y nosotros lo tomamos mejor, pues, de estos mundos sabemos

Encontré mi escondite, donde guardo mis libros con anotaciones de diferentes trucos que he sacado de la magia de este mundo, lo suficiente para cumplir lo que debo hacer. Con esto en mi mochila solo me hacía falta abrigo, así que me dirigí a donde los escondí, en el sótano del más rico de la ciudad, tanto espacio en su casa que no se acuerda que tiene uno.

Llegué, y cuando estaba cerca, de alguna manera el Señor Golcradle me vió venir, y se acercó directamente hacia mí, pensé que un ricachón como el tendría miedo de la gente de clase media como yo, mal prejuicio supuse.

"Luxi, no?" Asentí "Me fue anunciada tu llegada, y que tienes en mente y ¡Ah! Casi me olvidaba, puedes usar mi sótano".

Su voz inspiraba, saber que no estaba en problemas me relajaba, pero lo siguiente no me lo esperaba...

Me agarró de la muñeca, demasiado fuerte para mi gusto, acercó su boca a mi oído, lo suficiente para sentir su aliento mas caliente de lo común, por la época.

"No lo hagas, el destino mostró muerte fuera de los límites". Totalmente asombrada, quién era el para decirme que hacer.

"No hay nadie que me pueda frenar, siento que tengo que hacerlo" Fue lo que dije, sacando pecho y poniéndome recta para aparentar que estoy decidida.

Tras mis palabras, cansada ya de que los adultos nos digan cómo debemos hacer las cosas, di media vuelta, y me fui al sótano.

Ya en el subsuelo, agarré mis ropas, todo tipo, no sabía con qué clima podría encontrarme, metí todo en mi mochila y ya estaba lista, ahora solo me falta empezar esto, y a eso me dirigí.

Según los mapas estabamos al suroeste de las comunidades, el sol sale por el este, es de mañana, entonces dirigí mi mano derecha hacia al sol, miré adelante, y supe por qué lado irme.

Ya había avistado el alambrado, gracias a dios, expresión del otro mundo, gracias al destino que había preparado mi multiherramienta para salir de ese lugar.

Estaba terminando de cortar el alambrado cuando suena mi alarma biológica, me vibra toda la columna vertebral para avisarme que si sigo bajo este cielo más tiempo tenía probabilidades de morir. Había preparado ropa especial, que inhiba los rayos ultravioleta plus,  de esa manera podría seguir avanzando. Me puse la ropa pero me empecé a sentir mareada, tanto que me caí para atrás, pero me sostuvieron unas manos. Fue ahí cuando vi la cara de mi madre.

"No harás esto Lu, no tenes que hacerlo y no te lo voy a permitir." Escuchar esa frase me estresó, cree que puede mandarme.

"¿Sabes qué Ma? No me podés mandar, así que chupame la concha, yo me voy." La empujé y rompí lo que quedaba de alambrado.

Unos metros mas adelante me apareció un cartel que decía "PELIGRO: NO PASAR EN CICLO DE FUEGO", mi último acto de rebeldía, arrancarlo y tirarlo, ya estaba libre, y una nueva vida me esperaba.

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⏰ Last updated: Jan 27, 2018 ⏰

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