Prólogo

26 2 2
                                        

Los hechos ocurrieron en Rumanía, antigua tierra de los dacios y marcada por la tragedia. Valles sombríos y horrendas criaturas la custodian. En una época de hierro y derramamiento de sangre; sangre de inocentes. Tiempos de castigos y condenas sin remordimiento. Hablemos de la inquisición. La institución dedicada a la supresión de la herejía, mayoritariamente en el seno de la Iglesia católica. Con la ideología de que eliminar a los falsos creyentes, terminarían las desgracias y todo el mal. No se puede ser más hipócrita. De hecho, ellos mismos son los que expanden lo que es la maldad; retratada en la injusticia, egoísmo, intereses económicos, y lo que yo más desprecio, la intolerancia social junto a la prohibición de libertad de expresión.

Unas de las frases que más solía pronunciar era ''abandonad los muros y salir al exterior, porque allí está el verídico reino de Dios''. ¿No es cierto lo que el mesías mencionó? Porque estaba hambriento, y me diste de comer, porque estaba desnudo, y me vestisteis, porque estaba preso, y me visitasteis. Jesucristo, el alma encubierta en la pobreza, bautizando a los que la padecían como cucarachas. Claro, ¿Quién escucharía a una mujer? Diferente al hombre; portadora del pecado.

El pueblo de Vathseria. Un lugar donde abunda las supersticiones y donde una vida comienza con un nacimiento. Nací allí. En fases de hambrunas y miserias. Si bien rememoro, en los pueblos no se vivía tan mal. Tenían sus tierras y propio provecho. Las zonas urbanas son las más afectadas.

Son días de paz bien merecidos. Siento un poco de nostalgia, me vienen muchos recuerdos. Recuerdos buenos, malos, inolvidables... Cuando llegaba uno, me sentaba en mi escritorio a la luz de una vela y lo escribía. Dichos recuerdos, los guardo en un libro. En él cuento mis experiencias al aterrizar aquí.

Nadie sabía de dónde era, ni yo conocía mi origen, pero sí cual mi destino. Él cual no cambié hasta que destripé la verdad de las mentiras. Engañada durante mucho tiempo. Cometieron un grave error. Lo hicieron por miedo a una amenaza, implantada por alguien de alma poderosa. Enemigo del monseñor de Roma, Bartolomeo.


La hija de Astaroth, GénesisStories to obsess over. Discover now