Cuando me pongo a debatir entre el bien y el mal que hay en mi cabeza en ambos lugares estás vos pero también en ambos estoy sola.
Cuando me encuentro en este punto muerto, donde no voy ni para atrás ni para adelante pienso que ya perdí el sentido. Las razones por las que existía cambiaron pero en vez de mutar en algo real se transformaron en la nada misma.
Nunca imaginaría el final de algo, mi vida está llena de comienzos sin terminar... Los finales me dan miedo, cuando lo que brillaba se queda sin vida, los inviernos empiezan pero no terminan.
Al ver mi corazón muriendose de frío no encuentro consuelo, mi cuerpo esquiva el dolor convirtiendo mi alma en hielo. Despiertenme cuando este invierno acabe, despiertenme cuando el sol pueda iluminar por dentro.
Si vuelvo al origen de esta pena allá por los tiempos en los que lloraba a mares, veo la indiferencia, el orgullo y esa sensación de angustia plena que me invadió cuando te fuiste. El amor no se entiende a veces, el desamor menos.
Lo que mal empieza, mal acaba y lo nuestro empezó entre tormentas que pasamos de sapersividas. No darle importancia a los mareos que nos provocamos sin casi siquiera conocernos y aceptar el impulso de los cuerpos que aunque no opuestos si no parecidos se atraen fue el salto más kamikaze.
Sin paracaídas nos lanzamos a ese vacío que nos provocaba en cada mirada, en cada roce, en cada beso... y caímos como dos adolescentes tentadas por la belleza de ser diferentes, tentadas por lo que nos ofrece lo desconocido.
Soy conciente que fue mi culpa, se con certeza el momento exacto en el que debía dejarte pero fuiste como la droga más dulce, la que no te deja dejarla, la que no te suelta, la que te da más miedo por la abstinencia que por el daño que te provoca en el momento.
Se que no voy a encontrar respuesta a las preguntas que me quedaron por hacerte, no sé donde voy a dejar las promesas que me hiciste, sé que sigo sangrando por las heridas, no sé como convertir las cicatrices en cenizas.
Por dentro todo duele más, por fuera sólo ves una cara sin expresión ni sentimiento, por dentro muero con el paso del día, por fuera envejesco con el paso del tiempo. Si el resto del amor que me dejaste lo tiré en lamentos o se lo dí a un extraño no vas a saberlo nunca porque no lo recuerdo.
Quisiera poder deshacerme de lo que se del amor, quizas si no conozco de lo que hablo me sea más facil entregarme a alguien nuevo. Tal vez tu ausencia me queme tanto porque no me dejaste despedirme o puede ser que así sea mejor porque no sabría hacerlo.
Si dejarse llevar es un buen plan para la vida ¿Por qué a mí no me funcionó y me dejó sin lugares a donde ir? Vivo en el país de la agonía constante, entre sollozos y fantasmas sin destino... es más, yo misma soy uno de ellos.
Tu huella es una patada que me diste al pecho, tu recuerdo son los nudos que se me hacen en la garganta, tu nombre es el eco que me retumba en el alma. Las muecas que intentan ser sonrisas y se vuelven una máscara.
Mi nueva compañera llamada soledad me hace anhelar el paracaídas que nunca abrí por pensar que estaba segura en tus brazos. El mundo se volvió inmenso cuando me dejaste caer, la confianza en las personas y en mi misma desapareció cuando te fuiste.
Estuve pensando que quizas seas mi karma... Me están pesando mis vidas pasadas y simulo no entender por qué siento merecer la angustia que me causas, el terrible malestar se manifiesta en la huída de mi paz y en esta triste amargura de los labios sin besar.
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La amargura de los labios sin besar
RandomRelato escrito de corrido y sin editar de una noche de amargura y desamor.
