Me encuentro recostada sobre mi cama, en mi habitación, aunque envuelta en pánico.
¿Dónde estoy? Me pregunto, aunque es obvio, tengo una extraña sensación, esta no es mi cama, ni mi habitación, es solo una ilusión, repito en mi mente, estoy sola.
De repente, me encuentro caminando sobre el mar, con un cristal en mi pecho, y mil cintas saliendo de el, como si quisieran envolverme.
Confío en este cristal, me siento protegida, emite una cálida luz que hace que mi cuerpo se tranquilice, me quedo inmóvil y veo que el agua se mueve, como si yo estuviera en el medio de un círculo emitiendo ondas, mi corazón me dice que no es nada malo, y le creo, confío en mi, confío en el cristal, ¿Quién soy?Me repito en mi mente, aunque no hay nadie que pueda contestarme.
Siento una mano en mi hombro derecho, una mano cálida, llena de valor, susurra en mi oído, Serena, encuentra el cristal dorado, sálvame.
Una persona vestida con un vestido negro, con detalles blancos, aunque no distingo bien, se lleva al misterioso hombre, puedo ver que es una mujer, una mujer con maldad y oscuridad en su corazón.
Estoy llorando.
¿Por qué?.
No entiendo nada.
Abro los ojos, y mi madre grita, "¡Serena! ¡Levántate que llegarás tarde a la escuela otra vez!"
Uf, por suerte la pesadilla terminó.
Salgo corriendo de mi habitación con mi mochila y mi almuerzo listos, a mitad de camino me choco un hombre apuesto, me caigo y me lastimo, pero el me levantó, mi corazón palpita cada vez más fuerte, ¿qué me pasa? Estoy sonrojada.
Él me susurra, "ten más cuidado" y me alcanza mi mochila.
Corro y es lo único que hago, no voy a llegar tarde el primer día de mi tercer año, esta vez no.
