Hoy por fin será el día, tengo tanta ansiedad, espero esto salga bien. Aún recuerdo mi examen de ingreso a la universidad, en esa ocasión no estaba tan nerviosa como me encuentro ahora. Lápiz, papel y una enorme esperanza de que una bendición salga de aquí.
-Puede pasar señora Lujan-. Me indicó la trabajadora social.
Me incorporé y caminé hacía la puerta de la oficina donde me dirían el veredicto final de aquella odisea. La habitación parecía un tanto lúgubre, podía escuchar el sonido de mis pisadas al pasar por el suelo de madera, sentir la brisa que cruzaba a través del gran ventanal ubicado en la parte posterior de la habitación y que salía por la puerta que yo acababa de abrir.
-Siéntese por favor-. Me sugirió aquella mujer.
En el transcurso del marco de la puerta hasta la silla reflexioné, ¿Era esto lo que en realidad quería?, creo que es fácil flaquear unos segundos antes de una decisión tan importante, en ese momento pensé en él, mi querido jhon, recordé con ternura el día que lo conocí. Era una primavera, hace ya 7 años, no parecía alguien con mayor importancia que los demás, alto, cabello castaño obscuro, tez clara, grandes ojos fijos que me recordaban tanto aquel romántico poema de Neruda, mi favorito he de confesar, tal vez eso fue.
No podía parar de pensar en lo que esto significaba para él, hacía días comenzaba a hacerme la idea de que esta decisión era más suya que mía, siempre quise hacerlo feliz, yo sola no hubiera tenido el valor para de una vez por todas probarme ante la ley.
-Tiene usted noción de lo que esto significa, ¿cierto?-. Preguntó ella, como si notara la duda en mis ojos.
-Claro que si señorita-. Afirmé intentando ocultarla.
-Usted ahora tendrá bajo su cargo una gran responsabilidad, el estado estará al pendiente durante los primeros años-. Declaró como dictando una sentencia. Creo que quería intimidarme, a decir verdad lo estaba logrando, cometer un error, por más mínimo que fuera éste durante los primeros años era cárcel segura.
-Por su puesto, entiendo perfectamente todos los términos-.
-Está bien, primero se someterá a un examen psicométrico, después el médico y por último tendrá que tomar un par de sesiones con la terapeuta del centro social, realmente esto servirá para disipar dudas que pueda tener respecto a los cambios que sufrira dentro del periodo de gestación, entendiendo que se someterá a cambios emocionales y la percepción de su entorno impactará directamente al desarrollo del bebé- Intento explicar mientras leía el contrato.
-¿El sexo será algo que tengamos como opción?- Dije interrumpiendo, torpemente debo añadir.
Sabía que mi evaluación comenzó desde el momento que me senté en esa silla, también tenía de ante mano entendido que juzgarían cada una de mis palabras, ¿Por qué hacía preguntas tan vanales?, ¿Quería auto sabotearme?.
-Si señora, el sexo es algo que tienen a elección, pero pensé que de generar dudas sería respecto a la metodología, es decir, es muy pronto para pensar en el sexo ¿No lo cree?, todavía no entra al periodo de examenes, aunque me gustaría agregar que dentro de las sesiones de terapia se le aplicará una evaluación previa para sugerir el sexo del bebé, ya sabe, dependiendo de las fortalezas de usted y su esposo- Comentó mientras sacaba un folleto de su cajón.
Jhon estaba ahí afuera, esperando que terminara la firma de papelería preliminar del bebé. Todavía no se lo contabamos a nuestros papás, queríamos asegurar que nos autorizarían el retiro del dispositivo antes de emocionarlos con la noticia.
Después de firmar la papelería preliminar y salir con fechas agendadas para los examenes los nervios comenzaron a desvanecerse. Me paré de la silla y extendí la mano para despedirme de la trabajadora social. Salí de la habitación y lo miré, estaba jugando en su celular, me sorprende que a pesar de la edad los hombres nunca dejan de interesarse por los video juegos.
-¿Cómo te fue?, ¿Qué te dijo?- Comenzó a preguntar emocionado.
-Aparentemente todo bien, me explicó el proceso y agendamos la fecha de los examenes- dije mostrandole la copia de los papeles firmados que me había entregado y el folleto. Los tomó y nos dirigimos al coche.
Jhon y yo tuvimos platicas extensas imaginando como sería nuestro bebé, ambos habíamos decidido que queríamos una niña, a mi me ilusionaba poder vestirla como princesa y poder hacerle muchos peinados diferentes, mientras que Jhon quería recibir cariño de una pequeña replica mía, aunque estaba muy segura de que de ser niña se parecería más a él.
El día se llegó todavía recuerdo la fecha, 04 de abril.
Entre a las oficinas del centro social confiada, relajada, todo corría a mi favor, estaba segura de que todo lo referente a lo psicometrico saldría de maravilla, jamás consideré tener problemas
