No more Dream

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3:00am.

La persona dormida junto a mí no dejaba de agitarse y murmurar.

Seguro tiene otra de sus pesadillas.

Puse mis manos encima de mi amiga y empecé a sacudirla lo suficientemente fuerte como para que ella se despertara.

-Irene... Irene...vamos, despierta.- la seguí agitando hasta que por fin abrió los ojos, estaba toda sudada y temblorosa, odiaba verla en ese estado, pero no podía hacer nada para ayudarla, ni siquiera sé de que se tratan sus pesadillas, ella nunca me las contaba y yo tampoco le preguntaba, parecía que era algo de lo que a ella no le gustaba hablar.

-¿Quieres un vaso de agua?- pregunté ya dispuesta para abrir la puerta de mi habitación.

-Si, por favor. Te acompaño.- respondió Irene mientras se levantaba de la cama.

Ya en la cocina le serví el vaso con agua, ella tomó un sorbo y dejó el vaso sobre la mesa.

-Gracias, Olivia. Lamento que siempre tengas que soportar esto por mi culpa- Irene tenía una expresión triste en su rostro, siempre tenía esa expresión cada vez que la despertaba de una de sus pesadillas, cosa que ocurría muy frecuente, pero en realidad ella tenía una personalidad que se distinguía por tener siempre una sonrisa en su rostro, es la persona más feliz y positiva que conozco, siempre le veía el lado bueno a todo, por eso, verla así me ponía mal.

-Si de verdad lo sintieras me dejarías dormir.- dije en un tono un poco sarcástico.

-Lo siento.- respondió Irene con tristeza.

-No seas tonta, no te disculpes por eso, no es tu culpa. Mejor volvamos a la cama antes de que amanezca.-

Volvimos a la habitación, y en cuestión de algunos minutos Irene se veía mucho mejor y no tardo en volver a caer dormida. Yo, sin embargo, no pude conciliar el sueño por todas las preguntas que venían a mi cabeza respecto a esas pesadillas que no la dejaban en paz. Y quería una respuesta a esas preguntas. Luego de un largo rato volví a dormir.

9:15am.

Desperté debido a la luz del sol que pegaba directo a mi cara, ya que mi madre irrumpió en la habitación y abrió las cortinas.

-Despierten ya, solo porque tengan vacaciones no significa que van a dormir todo el día.- protestó mi madre. -Tengo que irme a trabajar, diviértanse y si salen tengan cuidado.- dijo mi madre apresuradamente, se acercó para besar mi mejilla en forma de despedida y salió.

-Irene, voy a darme una ducha en la habitación de mis padres, puedes ducharte aquí... Ey, levántate ya.-

-¡No quiero!- soltó en un tono infantil mientras se cubría el rostro con la sábana.

-No seas sucia- respondí de una forma seca, a lo que refunfuñó y se puso de pie para dirigirse al baño, sin antes sacar su lengua de forma infantil y juguetona.

Tomé de mi armario una falda negra de pliegues, una camisa blanca y fui a tomar una ducha rápida. Cuando salí mi amiga se encontraba cepillando su cabello, para luego trenzarlo y girarse hacia mi.

-¿Cómo me veo?- dijo y dio una vuelta para que mirara su ropa. Llevaba una camisa blanca, parecida a la mía, pero sobre ella tenía un suéter rosa; unos shorts color caqui y unas medias altas de gatitos (Una de sus cosas favoritas, por cierto). Su estilo en general era colorido, y lindo, completamente diferente al mío.

-Te ves bien, pero ¿Te vas a ir sin zapatos?- le pregunté con una sonrisa burlona en mi cara.

-Obvio no, me estaba peinando, eso es lo último que se pone.- lo dijo con un tono que lo hacía parecer la cosa más obvia del mundo.

Crystal WingsWhere stories live. Discover now