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Pen Your Pride

Capitulo 19 "FINAL"

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Si alguna vez había pensado que nadie se enteraría de mi muerte, que nadie lloraría por mí, estaba muy equivocada. En esos momentos, alrededor de mi ataúd, se encontraban varias personas. Los chicos de One Direction, Danielle y Eleonor. Macy y mi terapeuta, algunos internos de la clínica. También Ed. Y por supuesto Zayn, el amor de toda mi vida. Ahora podría descansar en paz…

Narra Zayn:
Aun no podía creer que ella no estuviera viva, que ella ya se había ido y me había dejado. Estaba destrozado. La amaba mucho y se me hacía tan difícil resignarme a su muerte. No había parado de llorar, las lágrimas simplemente salían de mis ojos a borbotones cuando me acordaba de ella.
Paseé la mirada por el lugar y me di cuenta que todos tenían caras largas, estaban tristes claro, _______ se había ido. Danielle y Eleonor lloraban al igual que yo y los chicos trataban de parecer fuertes pero yo sabía que en su interior se sentían muy tristes. Pude notar como Niall le cedía el paso a sus sentimientos, comenzó a llorar y se abrazó a Eleonor. Harry, Louis y Liam se limpiaron rápidamente unas finas lágrimas que bajaban por sus rostros. Macy también estaba destrozada, a pesar de todo Macy la quiso mucho, la ayudó y la comprendió.
Me di cuenta que una desconocida chica estaba por ahí, llevaba una ropa como la que _______ traía cuando la conocí. Supuse que sería Leslie, ya que me había contado que eran amigas. No tenía idea de cómo se había enterado. Se acercó al ataúd y soltó unas lágrimas frente a ella. Después se dio media vuelta y salió de ahí.
Me acerqué a paso lento al ataúd, era el momento de despedirme de ella. Tomé una bocanada de aire. La vi, tendida dentro de esa caja. Ya no había color en sus mejillas, su piel era más pálida de lo normal, sus labios resecos y sus hermosos ojos cerrados. Aun así estaba hermosa, como siempre lo había sido para mí.

Podía recordar el primer día que la vi, me pareció que era bellísima; su piel blanca casi pálida, delgada y de buena estatura, sus facciones finas, unos labios un poco carnosos, nariz respingada y ojos de color miel, y su cabello castaño claro que lo llevaba un poco despeinado, dándole un toque realmente divertido. Le presté atención a su ropa, comprendí al instante que era una chica diferente. Su expresión desbordaba inocencia y un poco de miedo, al notarlo quise protegerla. Miraba el aparador de comida con admiración, como si nunca hubiera visto un pastel. Entendí entonces que moría de hambre.
La oportunidad de ayudar a alguien se me estaba presentando en esa chica. Quería ayudarla, quería salvarla. Se dio cuenta que la veía y me dedicó una mirada fría, aparté la vista apenado, pero en cuanto ella volvió a distraerse la miré de nuevo. No iba a quedarme cruzado de brazos mientras ella se moría de hambre, así que me acerqué. No me arrepentía de haberlo hecho.
Y luego mi menté llevó al día de la ceremonia. Verla usando aquel vestido blanco, lujoso y elegante, me quitó el aliento. Se veía despampanante; parecía una Diosa griega y yo solo era un simple mortal rendido a sus pies.

Volví a la realidad. Iba a ser difícil ya no poder tenerla a mi lado, ya no notar ese rubor en sus mejillas cuando la acariciaba, ese brillo en sus ojos cuando le decía que la amaba, el pequeño hoyuelo que se le formaba en la mejilla cuando sonreía con ganas, el sonido de su risa, los latidos de su corazón que se aceleraban cuando la abrazaba, ya no habría nada de eso. Solo el simple recuerdo de esos pequeños detalles, que para mi eran todo.
Me partía el alma verla ahí, inmóvil, un cuerpo sin nada de vida. Ella no debió morir así, no debió de partir tan pronto, tantas cosas por las que aun no había pasado, tantas promesas que no había llegado a cumplirle.
Destrozado me recargué en su ataúd y dejé que las lagrimas se abrieran paso de nuevo. Ella había partido y aun no podía entenderlo. Sentí como unos brazos me ayudaban a ponerme de pie, y entre lágrimas pude divisar la figura familiar de Liam, pasó los brazos por mis hombros y me abrazó con fuerza dándome apoyo.
-La amaba mucho – le dije a Liam sollozando.
-Lo sé, lo sé – dijo en tono comprensivo, pero con la voz rota – Ella ya no va sufrir, está en un lugar mejor.
Liam me llevó a otro lugar, lejos de ella, no era lo que yo quería pero tal vez sería mejor. Trató de calmarme, de darme su apoyo. Se lo agradecería por siempre, el que se preocupara por mí, pero en esos momentos la única cosa que me iba hacer sentir mejor era volver a tenerla a mi lado y no podía.
En ese momento una señora entró en la sala, de la mano de una joven. La señora era mayor, pero no por muchos años, tenía el cabello rubio un poco canoso pero fueron sus ojos los que me llamaron la atención, eran los mimos ojos de ________. La joven a su lado tenía rasgos que la hacían parecer a ________, también era bella, pero en mi opinión no podía compararse con mi amada. Las dos parecían estar desorientadas y aturdidas. Se acercaron con miedo al ataúd y al mirar dentro las dos se abrazaron con tristeza.

Debía de hacer acto de presencia ahí, con ellas, con la familia de mi novia. Me acerqué con sigilo hasta ellas, luego carraspeé para hacerme notar. Las dos levantaron sus miradas a mí, con curiosidad.
-Hola – saludé – creo saber que ustedes son la madre y la hermana de _________.
Las dos asintieron débilmente.
-Yo… era su novio –dije con voz rota. La joven respingó, pero la señora agachó la cabeza y luego tomó mi mano.
-Lo siento tanto – murmuró la señora con tristeza.
-Yo también – y la abracé dándonos mutuo apoyo. 
Sentía la necesidad de contarles lo ocurrido con _________ desde que había abandonado su casa, así que comencé a explicarles todo. La señora y la joven me escucharon con atención, y sus expresiones fueron de tristeza y horror a medida como les contaba los acontecimientos. Finalmente les conté los últimos meses que había vivido con ella.
-Ella quería encontrarlas y ayudarlas a salir… de ese infierno donde vivían – les dije.
-No iba a ser necesario, hace menos de unos meses que ya no estamos ahí. Escapamos – miró a su hija y acarició su mejilla con ternura - fue demasiado tarde para salvar a la mayor de mis hijas, tarde para protegerla de todo lo que vivió. Me siento tan…culpable – la señora comenzó a llorar.
-No mamá, no fue tu culpa – la consoló su hija – Fue papá, él nos hizo la vida un infierno.
-No señora, no puede culparse a sí misma – traté de consolarla, acariciando su mano.
Abracé a las dos, y pude sentir la esencia de ________ en ellas. Sabía que estaba haciendo lo correcto. Cuando estuvieron más tranquilas, volví a hablar.
-Tengo un dinero que le pertenecía a ________ y quiero dárselo a ustedes – les dije con calma.
-No es necesario… – comenzó a protestar la señora.
-No, enserio, a ella le hubiera gustado mucho que se los diera a ustedes – esbocé una media sonrisa –Estoy segura que a ustedes les sirve más que a mí, le darán mejor uso.
La señora tomó mis manos y las besó con dulzura.
-Muchas gracias, hijo, muchas gracias por todo lo que hiciste por ella.
-No fue nada – se me había vuelto a formar el nudo en la garganta.
Las dos se despidieron, buscarían un lugar para descansar en esa sala y así cuidar de _______ por toda la noche. Cuando miré a mí alrededor, la sala ya estaba casi sola. Los únicos que quedaban eran Harry, Niall y Macy. Solté un suspiro y fui a sentarme en unas escaleras. Tomé mi billetera y saqué la carta que me había dado antes de morir.
-Ya no estás aquí, así que… voy a leerla – dije en voz baja y mirando hacia arriba, me imaginé a ella asintiendo con una sonrisa. Desdoblé el papel amarillento y noté las letras escritas sobre él. Tomé un respiro y luego comencé a leer.

Querido Zayn:
Te escribo esto porque no soy buena con las palabras, estoy segura que las lágrimas no podrían dejarme decir todo lo que quisiera, por eso mejor lo plasmo aquí. Tampoco soy buena con las despedidas, pero se acerca mi hora, lo presiento.
Quiero darte las gracias por todo lo que has hecho por mí, yo sé que nunca pude agradecerte de verdad por todo lo que hiciste, por ayudarme, por cuidarme, aguantar mis berrinches y mis momentos de locura. También por darme tu gran amor, creo que eso es lo que más te agradezco.
Como dije muchas veces antes, no cualquiera se para frente a ti y te invita a comerte unos pedazos de pan y luego te quita todo lo malo que hay en tu vida para reemplazarlo con cosas buenas. Enserio que deberían existir más personas como tú en el mundo.
Lamento si alguna vez te hice enfadar o te hice sentir mal, pero ya sabes cómo soy, actúo y luego pienso. Algo que me caracteriza.
Me duele dejarte, es la parte más difícil de todo esto, saber que estarás triste y deprimido con mi ausencia, pero debes quedarte tranquilo porque yo creo… que estaré bien, en un lugar mejor. Ya no voy a sufrir.
Quiero que me prometas algo, si es que de verdad me amas. Prométeme que a pesar de mi ausencia vas a tratar de ser feliz, vas a luchar por tener una muy buena vida. Consíguete a alguien para amar, alguien que te merezca y que tu le merezcas a ella, y que no tenga tantos problemas como yo; forma una familia grande o chica, como sea; has todos esos viajes que planeamos; gasta todo lo que quieras en los lujos que pensamos; y disfruta cada momento de tu vida. Quiero que seas muy feliz.
Eres el amor de mi vida, Zayn, y a donde quiera que vaya te llevaré en mi corazón. Una vez más te doy las gracias por tu amor, el que me entregaste tan incondicionalmente, gracias por tus palabras de ánimo y de amor, por las veces que me hiciste sonreír, por los abrazos, por las caricias, por lo besos. Gracias por todos esos pequeños detalles que me hicieron sentirme la mujer más afortunada por tenerte a mi lado. Nunca amé a nadie como te amé a ti, siéntete afortunado. .
Siempre serás una persona muy especial para mí. Y siempre seré tuya, siempre. No me olvides porque yo no lo haré.
No voy a decirte adiós, mejor te diré hasta luego, ya que tengo la esperanza de volverme a topar contigo algún día.
Te amo, recuérdalo siempre.
_________.

Las lágrimas empapaban mi rostro a medida que iba leyendo. Siempre iba amarla, siempre. Pasara lo que pasara ella siempre iba a ser alguien importante para mí y jamás la olvidaría.
-Gracias a ti, amor mío– dije en voz baja, me llevé la carta a los labios y le di un beso – Te amo _______, siempre estarás en mi corazón. Jamás te olvidaré.

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