El destino comenzó su baile ante los aullidos del poeta que esperaba la respuesta de la luna, la cual no respondía. Al menos podía disfrutar de su presencia. Su luz envolvía a la oscuridad con un abrazo tierno y el silencio cubría al poeta con un manto de misterio y secretos.
Poco a poco, como una lluvia que cae sobre un cuadro recién pintado, la realidad se desprendía de su conciencia. Siendo los ojos la madre de la distancia se despidió de ella, y en aquel escenario oscuro el poeta dejó que el tacto dibujara su mundo, la distancia dejó de existir y la luna abrazó al poeta con sus brazos de cristal. Una fuerza desconocida empezó a estirar el tiempo llevándolo hasta la eternidad .
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La luna y su poeta
RandomUn camino creado por una historia que tiene como destino vivir un instante eterno
