Isabella
Antes de que me diera cuenta estaba pensando en él otra vez, no podía creer que estuviese tan risueña y llena de sonrisas, "hoy fue un buen día" pensé, creí que sería bueno entretenerme un poco, salir a tomar algo de aire y cambiar la rutina, así que salí a comer algo. Todo en mi recorrido a la pizzería me parecía perfecto, el clima, las personas, e incluso el ambiente; un poco antes de que llegara a la pizzería sonó mi teléfono, supuse que Mónica había cambiado de opinión y quería venir a comer conmigo, pero antes de que pudiera decir hola, pude reconocer su voz cuando me dijo bella.
- Hola bella.
Realmente quedé atónita, pero no sé la razón, tal vez era porque me llamó bella, o porque estaba hablando con él, o simplemente o sabía cómo había conseguido mi número.
- Ho..la, ¿eres Samuel?(por qué pregunto esas cosas tan tontas si ya sé quién es)
- Sí, me alegra saber que ya reconozcas mi voz.
- Em...
- Jajaja tranquila solo bromeaba, estaba caminando cuando te vi cerca de la pizzería, así que tomé algo de valor y te llame para ver si... ya que estamos aquí.. ya sabes.
- Sí ( creo que lo dije muy rápido, ojalá no se de cuenta de que estoy loca por él)
- Genial, entonces entremos.
- Pero, ¿ dónde estás?
- Mira al frente.
Justo cuando lo hago me doy cuenta de que estuvo allí todo el tiempo, en la calle de al frente, ni siquiera pude notarlo por estar fantaseando en el momento en que me cogió de la mano, no puedo evitar sonrojarme un poco y darle una inmensa sonrisa que el me devuelve con una risa tierna, mi corazón late tan rápido que no me puedo mover, parecía una tonta parada allí solo mirándolo, él cruzó la calle y ambos entramos a la pizzería, estaba brillante, como si estuviese acabada de asear, todo era perfecto cuando estaba él.
- ¿ En qué mesa nos sentamos?
- La que esté más cerca a una ventana.
Encontramos la mesa perfecta al lado de una ventana, el aire estaba fresco, y mi corazón comenzaba a calmarse, Samuel tiene una sonrisa tan cálida que hacia que mis nervios desaparecieran y pudiera ser yo misma.
- Discúlpame, si.. hablo un poco entre cortado, es que el hecho de que estés cerca de mí me pone muy feliz y un poco nervioso.
Reímos juntos y entendí que ambos sentíamos lo mismo, mi corazón contenía una sonrisa de oreja a oreja.
- Samuel.
- Si quieres puedes llamarme Sammy, así me llaman mis amigos mas cercanos.
- Si claro, Sammy, ¿ cómo sabías mi número de teléfono?
- Se lo pedí a una de tus amigas, no recuerdo muy bien su nombre.. esto.. creo que era.. ¿Danna?
- No puede ser.
- ¿ No quieres que tenga tú número?
- Claro que sí, ¡ me encanta que lo tengas! ( Oh Dios que vergüenza, acabo de admitir que me gusta)
- ( Ríe) Las cosas que me dices me hacen sentir muy feliz, estaba tan nervioso que creí que te molestaba, pero sabes también me gusta tener tu número, hace que sienta que puedo estar cerca de ti.
Siento que voy a explotar de la alegría, es demasiado dulce.
- (Río) Me puedes llamar cuando quieras, me gusta salir contigo. (me siento valiente)
- Y a mí también.
Cuando la pizza llego, empezamos hablar de nuestras vidas, nuestras ilusiones para el futuro, sentí que lo empezaba a conocer mejor, también noté que cada vez que nuestros ojos se encuentran él también se sonroja un poco, es tan tímido, pero también es acuerpado, y muy gracioso, durante toda la comida reír, Sammy también tiene un hermano menor que se llama Andrew, y es curioso que vayamos al club y nunca nos hemos visto antes, acordamos que haríamos de esta salida una tradición, todos los lunes vendríamos a comer acá, y en el momento en que lo dijo sentí que sus ojos se iluminaba igual que los míos.
- Creo que me tengo que ir, pero nos veremos mañana en la escuela, la verdad es que todo estuvo genial, gracias por la pizza Sammy.
- Antes de que te vayas, ¿ cómo te gustaría que te llamara?
- No entiendo.
- Tú me dices Sammy, pero, ¿ cómo quieres que te llame a ti?
Lo pensé por un segundo, en verdad quería decir lo que tenía en mente, así que tome valor, empuñe mis manos y lo hice.
- Mis amigos me llaman Isa, pero tú eres especial y me gustaría que me llamaras bella.
Él soltó una risita tierna, bajo la mirada me miró a los ojos, se levantó y dio un beso en la mejilla.
- Nos vemos mañana bella.
