10 meses atrás.
El calcinante sol de verano hacia presencia en la desolada carretera que conectaba a la Ciudad central con la costa del continente. Benjamín Vázquez se encontraba en dicho recorrido, llevaba conduciendo aproximadamente unos cuarenta minutos y entre algunas botellas con agua y un poco del rock clásico que le fascina, él deseaba no tener que regresar a la ciudad; no siempre tienes la oportunidad de pasar un mes en tu yate alejado de la rutina y el estrés provocado por el trabajo más aún cuando este ha sido por diez largos años continuos.
Luego de algún tiempo más de seguir en su camino de retorno y de haberse percatado más en lo que lo rodeaba, Ben, pudo notar algo interesante y que llamó su atención. Era exactamente 17 de Enero del 2018, y sabía que era inusual, extremadamente inusual que en aquellas fechas en la carretera solo se encontrara su auto tanto como de salida y de llegada, aquello lo llevó a pensar un poco más detenidamente por lo que decidió detener el auto sin preocuparse por algún accidente pues literalmente aquel largo camino estaba totalmente vacío sin contar su presencia. Bajó del auto y se apoyó en la parte delantera y por primera vez desde que salió de la ciudad hace un mes, encendió y activó su celular móvil, era el lujo que podía darse por dirigir una exitosa compañía y tener a su hermano y mejor amigo como su mano derecha para atender todos sus problemas además que por petición de su familia la cual estaba preocupada por su obsesión al trabajo, para Benjamín estaba totalmente prohibido hacer algo que no fuera relajarse, la idea nunca lo convenció pero finalmente aceptó que tal vez se merecía algo de paz. Luego de tratar varios minutos y cada intento sin ningún éxito, Benjamín se encontraba más extrañado de lo que estaba hace poco tiempo puesto que la señal parecía no llegar en un lugar donde la cobertura cobijaba todos los alrededores, sin embargo no podía quedarse con la extraña duda que sentía siendo así que regresa al auto, retira su CD de canciones favoritas y enciende el radio solo para encontrarse con una infinita interferencia.
Eran ya las 17:33 pm, el astro rey que parecía más ardiente que nunca ese día empezaba a apagarse paulatinamente, en el horizonte podía verse un camino que parecía extenderse cada intentarás acercarte y el único sonido que envolvía al lugar eran las aves las cuales parecían tener miedo de tocar la tierra o eso es lo que pensó Benjamín mientras entraba de nuevo en su auto, "Hay un pueblo a 80 km a lado de la carretera" pensó en voz alta e incorporándose en su viaje y en busca de respuestas para sus inquietantes dudas Benjamín toma lo que probablemente sería la peor decisión de aquel día. No tarda mucho en llegar a su destino, sin obstáculos en la carretera no había ningún impedimento de no pisar un poco más el acelerador, el sol extrañamente se ocultó en cuanto el reloj indicaba las 18:00 formando así un tétrico ambiente con la falta de luminaria en todo el pueblo aquel que parecía abandonado no hace mucho.
¿Hay alguien aquí? - dijo Ben acercándose a la casa más próxima a él, mas no tuvo respuesta alguna. Preguntó de nuevo y ocurrió lo mismo, en vista de lo sucedido se desplazó hacia la ventana, a penas podía verse hacia adentro así que tomó su celular y activó la linterna para enfocar hacia la oscuridad del interior de la casa sin embargo lo que observó lo dejó más extrañado y en su cara una expresión que fácilmente podría traducirse como "¿Qué demonios pasó aquí?". El lugar por dentro era un desastre hasta donde la luz podía llegar, parecía que habían algunas marcas, un tipo de mancha, algo que no podía divisar bien, Benjamín no estaba asustado pero eso no impidió que su cuerpo reaccionara por instinto dando un paso hacia atrás. El hombre no intentó ver hacia dentro de nuevo, era evidente que no había nadie allí, y probablemente nadie en todo el pueblo pero no podía quedarse con la duda más aún cuando ahora un sin número de preguntas rondaban su cabeza, si este no era el día más extraño de su vida al menos se acercaba.
Caminó hacia la casa de en frente, mientras pensaba que los cortes eléctricos en ese tipo de pueblos rurales eran comunes, aún así la interferencia en la radio y la falta de señal aún constante le hacia preguntarse si realmente algo estaba pasando y si es así, esperaba que no fuera nada malo; una vez llegó a la siguiente vivienda optó por otro método y tocó fuertemente la puerta seguido de un "¿Hay alguien allí? , necesito un poco de ayuda" sin embargo volvió a suceder lo mismo: ninguna sola respuesta, lo cual empezaba a ponerlo algo incómodo ya que si no tenía respuestas allí esperaba al menos que el ruido que hizo alertara a la casa contigua pero no se dio ninguna señal de que así fuera. El cielo empezaba a ponerse más oscuro conforme las manecillas del reloj seguían su curso, una brisa comenzaba a recorrer cada parte del pueblo, el sonido de algunas ventanas entre abiertas y el tejado rústico de algunas de las viviendas era todo lo que podía escucharse.
La casa donde se encontraba tenía las ventanas cerradas y cortinas por lo que esta vez se le hizo imposible ver algo, en ese instante algo muy raro sucedió, Benjamín giró rápidamente su cuerpo hacia la calle principal tuvo la sensación de que algo se movió unas casas más adelante de espaldas a él, observó cuidadosamente ambos lados de la calle no había nada más que su auto y la soledad de aquel lugar, aún así no lo pensó dos veces y volvió al auto pensó quizá era mejor idea darle una pasada al pueblo dentro del auto y no fuera de él. Recorriendo lentamente cada calle pudo fijarse que todas las casas se encontraban en la misma situación en la que estaban las primeras que vio, algo había pasado en aquel lugar porque para Benjamín no había otra razón para que un pueblo como ese que mantenía una economía basada en el turismo que circulaba en la carretera haya desaparecido de la nada, algo malo estaba pasando y de seguro tenía relación con lo de la falta de señal.
Se detuvo un momento en la salida del pueblo, tomó un respiro posando sus manos sobre el volante, ya estaba preocupado, no entendía nada y no podía comunicarse con sus familiares ni amigos, siempre supo en el fondo que aquello de estar despegado de la sociedad iba a traer alguna consecuencia pues justo ahora no entendía que estaba pasando y se sentía confundido, por otro lado el cielo ya estaba completamente oscuro y lo único que brindaba algo de luz era la luna, y las luces delanteras de su auto dando así un aporte más devastador a su actual situación.
Ben subió el vidrio de todas las ventanas de su automóvil y se aparcó varios metros a la salida del pueblo, estaba muy agotado por el viaje, y para llegar a la Ciudad central aún quedaban por lo menos dos horas más de viaje, por lo que decidió tomar un descanso momentáneo para así luego seguir y esta vez sin detenerse, las respuestas las hallaría llegando a la ciudad, o eso creía vagamente, en lo único que tenía una fe certera era en que nada malo, realmente malo, estuviera sucediendo.
23:52 pm y Benjamín recién despertaba un poco aturdido, aquel pequeño descanso se tornó en una gran siesta, su descuido provocó que olvidara apagar las luces del auto de manera que este cuando quiso encenderlo ya no reaccionaba, la única solución que le quedaba era tratar de empujarlo y conseguir que arranque. Ben bajó del auto y lo empujó pero este no arrancaba, avanzó varios metros más en prueba y error hecho que lo estaba desgastando físicamente, lo intentó un par de veces más y finalmente en la décima vez lo logró, el auto encendió, volvió dentro de él y justo antes de cerrar la puerta escuchó un grito desgarrador, un grito no muy lejos de donde se encontraba, un sollozo desesperado pero al que él no atendería claramente o eso parecía hasta que el sonido empezó a asemejarse al cual haría un niño pequeño.
Joder- exclamó Ben, tomó su celular y activó la linterna así mismo tomó su portafolios que estaba entre su equipaje en la parte trasera del auto, era el único objeto semicontundente que tenía y que podría servirle en caso de tener que defenderse, su cabeza le repetía que no debía ir puesto que no era su problema y su cuerpo con cada grito le indicaba lo mismo, pero si aquella persona era un niño no podía ser cobarde y huir en contra de todo lo que le decía su instinto de supervivencia.
Ben, empezó a acercarse cuidadosamente al lugar del suceso mismo que se trataba de una pequeña cabaña cerca del pueblo. A medida que se acercaba escuchaba el grito cada vez más débil pero igual de desgarrador, cada paso que daba era una tortura para sus nervios, la brisa empezó a hacerse mucho más fuerte, sus manos estaban sudorosas y por más calmado que quisiera estar su respiración lo traicionaba de una manera muy agitada. Finalmente llegó a la parte de atrás pero cuando lo hizo los gritos se detuvieron y un silencio rotundo cubrió el lugar, Ben observó si había alguna ventana o abertura por la cual pudiera asomarse encontrando así un poco más a la izquierda de donde estaba una pequeña ventana con la cual podría ver hacia dentro y saber que pasaba, no tardó mucho en acercarse a ella teniendo un gran cuidado en no realizar ningún tipo de ruido y con mucho miedo comenzó a levantarse progresivamente , cuando lo hizo a simple viste no vio nada más que un poco de destrucción de todo lo que se encontraba dentro del cuarto igual al interior de la primera casa que vio, este hecho lo desconcertó totalmente aún así lo que había presenciado era meramente una habitación; la persona en cuestión podría encontrarse en cualquier otra y eso era lo que representaba el gran problema.
Utilizó su celular móvil para así tener mayor visibilidad del cuarto donde él se hallaba y al ver que aparte de estar en muy malas condiciones no había señales de que alguien estuviera allí, decidió entrar. En el momento que pasaba su portafolios por la ventana
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Crónicas de una sociedad muerta
HorrorLa historia trata sobre algunas personas que sobreviven el día a día en un mundo devastado por la muerte que camina entre las calles, ¿Cuánto podrán sobrevivir si la razón por la que vivían ya no existe?
