Mio

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La sensación en sus manos junto a las de él, era una sensación única, se sentía perfecto como si dos piezas de puzzles encontraran su lugar. Lo miró detenidamente su cabello blanco y sus raíces negras a grises era exótico, su mirada lo hacía temblar como si tuviera poder sobre él, lo absorbía. Todo él era poder. Su traje de tres piezas diseñado a la medida confirmaban su poder y dinero, era uno de las personas más poderosas según la revista Forbes.
Soltó su mano a duras penas, mientras que su nuevo jefe le entregaba su contrato que había caído de sus manos hace apenas un momento cuando este lo había devorado con la mirada cuando lo vio, era algo magnético que lo atraía hacia él.

- Lo siento, fue mi error.- se disculpo el peli negro bajando la mirada.

La sonrisa que le dio fue como si sabía que efecto tenía sobre él. Fue su golpe de gracia.

- No te disculpes, no tienes porque.- su sonrisa se agrandó.- simplemente se resbaló de tus manos.

Las personas alrededor de ellos lo miraban, como si él fuera un ser de otro mundo que había caído presa de la persona frente suyo. Unas miradas eran de celos, las otras eran envidia y sorpresa, esas no las entendía. En esa sala todos querían un pedazo de él, lo sabía bien. La mirada del oji oro seguía en él, cuando su atención volvió hacia él.
La reunión siguió, habló de algunos puntos en su contrato sobre lo que iba hacer en la campaña, trato de ignorar la mirada intensa puesta sobre él, pero no pudo porque cada célula de su cuerpo parecía conectada a él. Cuando sus puntos fueron puestos sobre la mesa y estos dieron el consentimiento firmó el contrato. Deseando no volver a encontrarlo hasta que la campaña terminara.

Bokuto pensó que la forma del peli negro de ignorarlo era un poco linda sabía que el cuerpo de el ya estaba en su control, muchas personas caían por él, no podían evitarlo, sonrió su presa era demasiado interesante y hermoso, su fino cuerpo, la mirada oscuramente sería que te atraía a una red donde te capturaría para acabar contigo, su cabello negro corto peinado hacia atrás perfilaba más su cara,era un muñeco de cerámica traído a la vida para que los mortales adoraran. Y el lo adoraría hasta quebrarlo hasta hacerlo suyo. Era una apuesta que cumpliría.

Akashi salió lo bastante rápido luego de que se despidió de su nuevos jefes. No quería ver más al peli blanco. Lo quería lejos de él.


Kuroo Tetsurō miró a su esposo mientras este trabajaba, le gustaba molestarlo como había hecho hace un momento cuando había aparecido sin solitarle una cita previa, este lo había mandado a sentar en el lugar de espera sin dirigirle ninguna palabra. Sus ojos dorados marrones que le fascinaban estaban concentrados en unos papales, él quería que lo mirara. Así que se animó hablar.

- Te gustaría que almorzáramos juntos ? - preguntó pidiéndole a Dios que se apiadara de él y que su esposo aceptara.- Encontré un nuevo lugar con unos postres de fresa que te van encantar.- siguió hablando ya que no había obtenido respuesta.Vio que el rubio lo miraba.- Vamos cariño se te gustará.- sabia que con él postre lo tenía a su merced.

El seño del rubio se intensificó, sabía que le estaba tendiendo una trampa para contentarlo, sabía su debilidad y el siempre caía. Además disfrutaba de caer, Kuroo en si ya era su debilidad, aunque debes en cuando no era malo hacerlo sufrir. Para él, las palabras de cariño que le dedicaba su esposo le fascinaba.

- Está bien, pero pediré lo más caro.- afirmó apartado su mirada para volver a su trabajo.

- Esperó que tu jefe me deje llevarte por más de una hora.- dijo el peli negro.

- No se, Si quiero darte ese placer.- contestó Bokuto. Había escuchado la invitación de su amigo, pero no quería darle el chance de que se llevara por mucho tiempo a su secretario. Le encanta molestarle.

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⏰ Última actualización: Dec 28, 2017 ⏰

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